Opinión

Maldita juventud

A los organismos encargados de la educación pública les ha faltado iniciativa e imaginación para darle cauce a la reforma educativa.

Qué bueno que vaya a mejorar la calidad de la enseñanza en el mediano o largo plazos, pero los jóvenes en la actualidad no tienen cabida en ningún lado.

Las cifras de esa realidad son aterradoras y aún no se propone, por ejemplo, crear una nueva universidad nacional.

La UNAM sólo acepta al nueve por ciento de los aspirantes, y no porque los demás sean ineptos o flojos, sino porque no hay cupo.

De esa forma los jóvenes salen al mercado de trabajo con una mala formación académica de las escuelas públicas, sin saber hacer absolutamente nada en específico, y están condenados a ganar sueldos de hambre.

El comentario viene a cuento a raíz de la nota principal de EL FINANCIERO el viernes, en la que nos informa que 85 por ciento de los jóvenes que tienen empleo ganan menos de seis mil pesos al mes.

La nota de Zenyazen Flores nos dice que cuatro millones 360 mil jóvenes ocupados (de 15 a 29 años de edad) ganan entre uno y dos salarios mínimos. Esto es, de mil 890 pesos a tres mil 780 pesos mensuales.

Y tres millones 540 mil jóvenes ganan de dos a tres salarios mínimos al mes.

¿Qué incentivo hay para un joven o un adolescente quedarse a terminar la secundaria o la primaria, si no va a tener acceso a la educación superior?

Sólo con formación superior se puede aspirar a sueldos decorosos, y no hay instituciones públicas suficientes para atender a la población joven que quiere aprender algo para ganarse la vida.

¿Qué ha hecho el Estado en tantos años de acumulación de jóvenes que no tienen horizonte en la vida?

¿Qué ha hecho el Estado ante los cientos de miles de muchachos que cada año optan por la deserción escolar?

¿Qué ha hecho el Estado para impedir que los jóvenes se vayan a trabajar a la informalidad o crucen el río de mojados hacia Estados Unidos?

El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) informó la semana pasada que cada día cinco mil niños y adolescentes abandonan la escuela.

La deserción escolar anual se escribe así: 98 mil niños de primaria abandonan el aula, 340 mil adolescentes de secundaria hacen lo mismo, y 651 mil jóvenes de bachillerato también desertan.

¿No es un drama? ¿No es obligación del Estado darles una alternativa?
Dejan de ir a clases porque entre ganar tres mil pesos ahora o perder el tiempo en la escuela para ganar esos mismo tres mil pesos al final de prepa, mejor empezar a obtener ingresos de una vez.

Por eso resulta vital que, de la mano con la reforma educativa, vayan medidas para afrontar esa realidad. Más instituciones de educación superior. La última universidad nacional se creó hace 40 años. ¿No es hora de hacer algo?

Aclaración:

En la columna del jueves escribí que después de privatizar ferrocarriles y dejarlos en manos de dos compañías extranjeras, el expresidente Zedillo se fue de consejero a una de ellas, Kansas City Southern. Error. Se fue a la otra: Union Pacific.

Twitter: @PabloHiriart