Opinión

Mal negocio

   
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Adiós conexión dólar-petróleo.

Tal vez sea buen momento para dar una revisada al tema petrolero. Como usted sabe, el petróleo ha pasado de ser la gallina de los huevos de oro para convertirse en una especie de penco que ya no produce, pero sigue costando. Cada quien puede buscar sus culpables. Los viejos nacionalistas dirán que todo se debe a las políticas neoliberales; otros afirmarán que es al revés, y que se trata de malas decisiones del viejo nacionalismo. Unos culparán al sindicato, otros a los directivos. Busque su culpable, si gusta, pero no le va a servir de mucho, más allá de descargar su furia.

Como ya hemos comentado en muchas ocasiones, México tiene petróleo, pero no es un país petrolero. Es decir, en casi toda nuestra historia nos ha alcanzado con lo que producimos para nuestro consumo interno, pero no para exportar. Prácticamente desde 1921 y hasta 1979 así fue. Antes exportábamos, porque no teníamos casi industria, y había buenos pozos petroleros en el norte de Veracruz y el sur de Tampico. Después, porque descubrimos Cantarell, el segundo manto más grande del mundo. De este manto, Cantarell, vivimos desde 1980. En lugar de hacer una reforma fiscal profunda para financiar sanamente nuestros gastos, usamos la renta petrolera. En lugar de racionalizar los recursos y dejar de financiar clientelas, éstas se expandieron. Cantarell alcanzó su máxima producción en diciembre de 2003. Ese mes produjo en promedio dos millones cien mil barriles cada día el activo Akal, el Cantarell original. En mayo pasado este mismo activo produjo 69 mil barriles por día. Simplemente se acabó.

Para que lo pueda imaginar mejor, cuando llegó Peña Nieto a la presidencia, Pemex tenía ingresos de 250 millones de dólares diarios. En los primeros cinco meses de 2016, el ingreso promedio diario de Pemex es de 65 millones de dólares. Imagine usted que los gastos de Pemex sean, digamos, de 160 millones de dólares diarios. Con ingresos como los que había a inicios de 2013, sobraba bastante. Con los actuales, estaría perdiendo casi 100 millones de dólares diarios. Bueno, según los estados financieros de Pemex, los costos y gastos suman precisamente 160 millones de dólares diarios. Para que no me vaya a equivocar: fueron 62 mil 118 millones de dólares en ese renglón en 2015. Son 170 millones de dólares diarios.

¿Qué se hace cuando una empresa que tenía ingresos de 250 pasa a tener ingresos de 65? Pues reduce uno costos, refinancia las deudas, busca deshacerse de algunos activos, revisa bien sus áreas de negocio. A lo mejor no logra reducir sus costos por completo, pero el déficit mensual se hace manejable, considerando las ganancias extraordinarias de los años previos. Ah, pero si usted no tiene esas ganancias ahorradas, sino que se las gastó en financiar al gobierno, y si no puede reducir sus costos porque el sindicato no lo deja, porque sus activos no valen nada, porque su burocracia hace lo indecible con tal de no perder su jugoso puesto, pues está usted en problemas. Sin duda los accionistas de la empresa perderán mucho.

La mala noticia es que los accionistas somos nosotros. Si efectivamente Pemex está perdiendo 100 millones de dólares diarios, eso significa que nos va a trasladar cerca de 36 mil millones de dólares cada año, para que los paguemos nosotros. Eso significa 3.0 por ciento del PIB. Cada año. Justo cuando no tenemos con qué pagarlo, porque nuestra deuda ronda 52 por ciento del PIB, y no podemos permitir que llegue a 60 por ciento.

Ahí piense qué hacemos.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.


Twitter: @macariomx

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