Opinión

Maestro limpio

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil leyó en su periódico Reforma la noticia del proceso de desafuero del coordinador de los diputados del PT en Morelos. Al petista Alfonso Miranda Gallegos se le investiga por sus presuntas (gran palabra) relaciones con el crimen organizado. Oigan esto, sin anestesia, sin Tafil y sin Paxil: Miranda es tío de Santiago Mazari, alias El Carrete, uno de los jefes de las bandas de secuestradores y del narcotráfico en Morelos. Ser el tío de un hampón no convierte a nadie en un verdadero hampón, salvo las pruebas que la autoridad reúna para demostrar que, en efecto, el tío es un hampón.

El secretario de gobierno de Morelos, Jorge Messeguer Guillén, ha dicho que la autoridad actúa conforme a las carpetas de investigación. De acuerdo a esas carpetas, la Fiscalía inició un proceso en el cual le pidió al Congreso el desafuero. Gil pagaría por un vistazo a la carpeta caliente de Miranda. Miranda y Mazari son investigados por la muerte de Justo Buenaventura, secretario de Seguridad Pública, ejecutado en enero de 2013. Gamés no se quiere hacer el interesante, le infunde miedo esta locura violenta, pero al parecer acudimos a un nuevo estado perdido en el pantano de la corrupción narco. Aigoeei.

La ley del partido

El secretario de gobierno de Morelos afirma que tienen en su poder cuatro carpetas. Préstelas, Messeguer, nomás para ver de qué lado masca la iguana, ¿o cómo era? La más reciente denuncia en contra del diputado del Partido del Trabajo proviene de los dichos de unos agentes de la policía de investigación, quienes afirman que el diputado evitó la detención de una persona que conducía un camión de volteo que trasportaba fertilizante y cuyo motor había sido remarcado. A juzgar por lo que se dice, el diputado parece ser un pajarraco de cuentas largas.

El Partido del Trabajo se deslindó de las presuntas actividades delictivas de Miranda. De un tiempo a esta parte, deslindarse parece una tarea necesaria. Gamés se deslinda del amplísimo estudio y de sí mismo. Tania Valentina Rodríguez, dirigente del PT en Morelos aseguró que el diputado Miranda no representa a su partido. Ah, los finísimos miembros del PT han iniciado un proceso de expulsión contra Miranda. En realidad, si quisieran ser justos en el Partido del Trabajo todos se expulsarían, los unos a los otros, empezando por el señor Alberto Anaya, y de tres en fondo expulsiones hasta acabar con esa cueva de bandidos. Oh, sí.

Con la pena

Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: la dirigente del partido en Morelos ha enfatizado (gran uso del antepresente) y dicho que Miranda se dedica a organizar a Morena en Morelos (mo-mo). En una de las fotografías que Gilga ha visto, Miranda se encuentra a un hombro de Liópez mientras éste arenga a las masas. Trancuilos, no empiecen con sus insultos, Gamés no afirma que por aparecer en una foto con Miranda, Liópez sea sospechoso de nada, nomás faltaba.

Gil se hace de la vista flaca y repite lo que ha leído: Martí Batres invitó a Miranda al PT. Una vez más Gilga perora: probablemente los dirigentes de Morena podrán encontrar militantes distinguidos en el Bordo de Xochiaca y otros basureros, y no vayamos a empezar con que el Príncipe de la Basura es una gran persona porque Gamés se pone mal.

Por cierto, resulta que el gordo Gutiérrez es un militante distinguido del PRI. César Camacho, líder nacional del partido, ha dicho que “Cuauhtémoc Gutiérrez ha desplegado una presencia política, personal y grupal, que para nosotros no sólo es respetable sino importante”. El Príncipe de la Basura enfrenta una denuncia por la presunta (gran palabra) organización de una red de prostitución. Sea cierto o sea falso, parece una verdad de a kilo que los partidos necesitan basura. Y como en Morena andan recogiendo hasta los chicles del asfalto, César Camacho prefiere que mejor se quede en el PRI. En fon.

La máxima de Dickens espetó dentro del ático de las frases célebres: “El número de malhechores no autoriza el crimen”.

Gil s’en va.