Opinión

Maduro

 
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MADURO

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo, Gil celebró la entrada de las cuatro estaciones: la primavera de soles y jacarandas, un verano de lluvias persistentes, hojas al aire del otoño y no pocos ventarrones fríos del benigno invierno mexicano, todo al mismo tiempo, casi se diría que a la misma hora. Gilga no es de los militantes ecológicos que se abrazan los árboles a llorar en sus cortezas, pero algo muy serio ha ocurrido con el clima. Gilga abre su elegante paraguas y a los dos minutos lo cierra porque salió un sol a rajatabla; una chamarra fina para el viento; a los tres minutos, fuera la chamarra y de inmediato te la quitas y retiras el sudor de la frente. Esto no es vida, decía el extinto padre Gil.

Una nube de estupor ha envuelto la vida de Gil. Le han contado a Gamés de una pareja que pasaba horas serenas en su habitación. En algún momento, ella abandonó la cama y fue al baño; inopinadamente, él se encerró en el cuarto y accionó el botón de descenso. Ella intentó entrar, pero no hubo poder humano ni inhumano que abriera la puerta. En ocho minutos, aquel departamento se hizo añicos junto con su matrimonio. Helas! Se investiga si el marido ha dejado alguna nota suicida.

Un dictador

Se acercaban los días de guardar y Gil leyó algunas noticias de Venezuela en su periódico El País. Un rosario de desastres convirtió la vida diaria de los venezolanos en un infierno en el cual las personas tienen que hacer filas de horas para obtener una hogaza de pan. Vargas Llosa recibió en Lima, Perú, a Mitzy Capriles y a Lilian Tintore, esposas de los presos políticos venezolanos Antonio Ledesma y Leopoldo López. Vargas Llosa lamentó que los mandatarios de América Latina no critiquen al gobierno de Nicolás Maduro: “¿Es natural que Cuba o Nicaragua no protesten, pero cómo se puede entender que gobiernos que han nacido en elecciones democráticas se nieguen a condenar al gobierno venezolano y a mostrarse activamente solidarios con los millones de venezolanos que sólo quieren para Venezuela lo que tenemos en nuestros países”.

Un abogado defensor

Con la pena, pero no sólo los gobiernos guardan silencio, los partidos políticos no han dicho esta boca es mía. O algo peor, se solidarizan, pero con el gobierno de Maduro. Dolores Padierna, seguidora de Chávez y el chavismo recalcitrante, no ha escrito una línea al respecto. Ya se le olvidó que viajó a Caracas a tirar rollos bolivarianos. A eso, los médicos le llaman amnesia global generalizada.

Hay defensas del régimen de Nicolás Maduro que le ponen los pelos de punta a Gilga. Gil leyó con los ojos de plato un artículo de Marcos Roitman publicado por su periódico La Jornada: “Felipe González: la impudicia de un político indecente”. Hacía tiempo que Gamés no leía un texto con tantas injurias, insultos, agravios. ¿Y por qué Felipe González? Pues porque González defenderá a López y Ledesma, presos políticos acusados de intento de desestabilización. El líder opositor Leopoldo López se encuentra en prisión desde hace más de un año, acusado de instigación pública y daños en propiedad e incendio por los hechos violentos de febrero de 2014 en Caracas. El alcalde de caraqueño, Antonio Ledesma, detenido en febrero por agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia, ha sido acusado de conspiración y asociación delictuosa.

Un articulista de marras

Gil recordó las acusaciones que el gobierno de Díaz Ordaz les imputó a los jóvenes líderes del 68. Se quedan cortas. Decía Gilga que Marcos Roitman se despachó con el cucharón del pozole envenenado. Oigan esto: “Hoy se presenta al mundo como el abogado defensor (…) de los imputados por urdir la trama de un golpe de Estado para derrocar al gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro”. Escribe (es un decir, Roitman) que Felipe Gonzáles tiene una cara oculta: “tiene en su debe político urdir parte del proceso desestabilizador que culminó en el fallido golpe de Estado del 23F en España para crear un gobierno cívico-militar”.

¿Hay un psiquiatra entre ustedes? El señor Roitman perdió la razón. Oigan esto, por piedad, pero necesitarán una tableta de Tafill y un Paxil. Según este destacado articulista de su periódico La Jornada, Felipe González “gestó la guerra sucia contra la izquierda arbetzale y ETA”. Gamés necesita las sales y los soles: “guerra sucia contra ETA”. ¿No habíamos convenido en que se trataba de una banda de asesinos? Pues no, para el señor Roitman, ETA formaba parte de la izquierda. Es que de veras.

No hay frase en el ático, Gil sufrió un desvanecimiento ante la cantidad de aberraciones que ha escrito Roitman.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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