Opinión

Madrid, su toro y su gente


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Toros

Hace algunos años, durante una animada tertulia, hablábamos sobre la importancia de las diferentes plazas y ferias del mundo. Todos estábamos de acuerdo en que la plaza y feria más importante del mundo era Madrid durante San Isidro. Sin embargo, comentábamos sobre el excesivo tamaño del toro, que en muchas ocasiones era el principal motivo para que éste no embistiera y no surgiera la mágica expresión del toreo; que su público era complicado, intransigente y bastante chiflones los del 7, y muy discretos y justos el resto de los tendidos. Al final de la tertulia salió la pregunta: “¿Le cambiarías algo a Madrid?”. Y la conclusión unánime fue “no”; así se llena, así tiene gran peso en el mundo del toro, para qué cambiarle.

Años después, al seguir con interés esta Feria de San Isidro 2015, me doy cuenta que Madrid no ha cambiado, pero sí que ha evolucionado y se encuentra en una etapa de transición y gran madurez taurina.
Los Chopera actuales, empresarios del coso venteño, abolengo y tradición taurina por los cuatro costados, han logrado que en Las Ventas se lidie un toro sumamente serio al que han devuelto las hechuras de su encaste, y por ende han aumentado las probabilidades de que los toros embistan y los toreros tengan opciones reales de triunfo, lo que compruebo en el número de orejas cortadas hasta ahora. Esto es un gran logro para el espectáculo, para los ganaderos y para los toreros; sin perder la seriedad de Madrid, hay opciones de triunfo tarde a tarde.

A los que veo que se quedan dramáticamente atrás son a los aficionados del tendido 7, cuyo objetivo es exigir sin cortapisas ni criterio y, en la mayoría de los casos, sin conocimiento. Esto en un manejo de masas es delicado, ya que su desconocimiento y ruidosas manifestaciones influyen muchas veces de manera negativa en el desarrollo de un festejo o en la valoración de una faena.

El gran público de Madrid ahora asiste a la plaza con el objetivo de disfrutar, de emocionarse con las gestas de hombres vestidos de seda y oro ante imponentes toros del campo bravo español. El 7 protesta y cada vez pesa menos, lo mismo que todos aquellos que escriben y hablan de que Madrid pierde categoría porque los toreros triunfan y los toros embisten. ¿Se imagina?

Hay un dicho famoso en el medio taurino que reza: “El toro pone a cada uno en su sitio”, y precisamente ahora que sale el toro mejor presentado que antes, simplemente porque tiene hechuras y armonía en su constitución, los sabios de la pluma y el micrófono, más los protagonistas del 7, andan de luto por la plaza de Madrid.

Yo, al contrario, pienso que ha renacido la plaza más importante del mundo, ha resurgido del abismo protagónico de escritores en importantes diarios hispanos, de aficionados de pose y poca sensibilidad.

Los jueces de Madrid, de esta feria, han sido evidenciados por la magia y grandeza del toreo, han escatimado orejas ganadas a ley, como la segunda a Castella el viernes 22 de mayo, o han premiado en exceso a otros diestros medidos con diferente rasero.

Lo que celebro es que en Las Ventas la sensibilidad del tendido está a favor del toreo y no en su contra, y eso marca hoy un cambio en el peso taurino de esta plaza.

La Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia presentará este jueves en la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid, el libro que ha editado en conjunto con Sagarpa Vida y Lidia del Toro Bravo, escrito por José Carlos Arévalo. Una joya en contenido, didáctico y explicativo sobre el comportamiento del toro. Todo aficionado debe leerlo para enriquecer su sensibilidad y admiración sobre el toro. Dicho libro está a la venta en la A.N.C.T.L. Tel. 5254-5858.

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