Opinión

Madero, la Iglesia en manos de Lutero

   
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Ayer, Gustavo Madero acudió a emitir su voto para elegir al nuevo dirigente de Acción Nacional. (Alejandro Meléndez)

Entre actitudes de amnesia y chunga, el legislador Gustavo Madero sigue adelante en su promoción ante el inminente cambio en la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Quiere ocupar el cargo, pero al interior de Acción Nacional se dice que el exlíder nacional de ese partido no tiene ninguna posibilidad de brincar a esa posición como legislador.

Aclarado lo anterior, nos comentan que el diputado ha iniciado un cabildeo no sólo entre sus pares panistas sino que sus aspiraciones las está llevando también a los medios de comunicación, pero en esa búsqueda de apoyos ha perdido de vista que la propuesta para esa cartera debe llegar desde el más alto nivel de su partido, facultad así estipulada en estatutos, sea para nombrar al líder de su grupo parlamentario o, en este caso, para proponer candidato para presidente de la Mesa Directiva.

Ese pequeño detalle lo ha olvidado quien hoy realiza trabajo subterráneo, aun cuando él fue cabeza de ese partido y en su tiempo cualquier movimiento requería permiso e incluso, con jocosidad, hoy nos recuerdan que entonces hasta el viento debía pedir permiso para moverse. Qué raro, al parecer nada de ello pasa hoy por la memoria del exlíder blanquiazul.

El insistente cabildeo del exdirigente nacional lo único que revela es que se trata de un juego perverso para desgastar a quien hoy conocen como el “joven maravilla”, Ricardo Anaya, quien es nada menos ni nada más que el presidente del CEN del PAN y quien al final dará el visto bueno para la posición en juego.

Cualesquiera que sean los propósitos del chihuahuense, en la cúpula panista hay claridad en el proyecto y las fechas políticas que tiene que atender en lo inmediato rumbo a la contienda electoral del año 2018, dónde al parecer en ningún escenario han incluido el nombre de don Gustavo y cualquier ejercicio de imaginación que diga lo contrario, el resultado sería como poner a la Iglesia en manos de Lutero.

Y es que las definiciones políticas que vienen son vitales para el futuro del panismo y una decisión en favor del expresidente panista significaría detener la estrategia político-electoral que hasta ahora les ha arrojado buenos dividendos e incluso agregar un quinto pasajero a la cuarteta que se maneja para la candidatura presidencial.

Hasta ahora los cuatro nombres que se manejan con posibilidades para competir por la referida candidatura por las siglas del PAN son: Margarita Zavala, Rafael Moreno Valle, el mismo Ricardo Anaya, y Miguel Márquez, este último con el apoyo del influyente grupo conocido como “El Yunque”. Incluir un nombre más, como el de Madero, haría que el tema perdiera seriedad y sería como ir a una kermés con las consabidas bromas de por medio. Eso dicen.

El reglamento. La Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, en su capítulo sobre la organización y funcionamiento de la Cámara baja, señala que para el segundo y tercer año de ejercicio de la Legislatura ese cargo recaerá en “un integrante de los dos grupos parlamentarios con mayor número de diputados que no lo hayan ejercido”.

Entonces si el primer año correspondió al PRD, con Jesús Zambrano al frente, queda por presidir la Cámara de Diputados a los representantes de los grupos del PRI y PAN, pero en la tradición política el partido en el poder por lo general elije estar en el último informe de gobierno para dar respuesta a éste, por lo que se da por hecho que toca el turno de la Mesa Directiva a Acción Nacional, lo que además descartaría que este partido encabece la Junta de Coordinación Política (Jucopo), como al parecer existía esa pretensión, ya que la misma ley define que: “En ningún caso la presidencia de la Mesa Directiva recaerá en el mismo año legislativo, en un diputado que pertenezca al Grupo Parlamentario que presida la Junta de Coordinación Política”.

Lo anterior nos lleva a pensar que el turno de la Jucopo será para el Grupo Parlamentario del PRD y desde ahora podríamos adelantar que el más fuerte prospecto para esa posición es el saliente presidente de la Mesa Directiva, Jesús Zambrano, quien relevaría a Francisco Martínez Neri como coordinador del GPPRD y luego el salto. Pues sí, opción de consenso.



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