Opinión

Macron vs. Le Pen, enseñanzas

 
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Marine Le Pen y Emmanuel Macron

Le Pen perdió por un amplio margen, tal como habían anticipado las encuestas. El debate que se celebró en París, la semana pasada, acabó de consolidar la ventaja de Macron. El intercambio entre ambos candidatos fue ágil, intenso y apasionado. Y ha pasado, ya, a ser una de las mejores controversias de la historia. Por lo demás, sintetizó la estrategia y el estilo del ahora presidente electo. De ahí que valga detenerse en su análisis.

1. Macron fue despiadado desde el inicio. Definió a Le Pen como la candidata de la derrota y el miedo, que quiere replegar a Francia sobre sí misma. Puso el énfasis en la ausencia de propuestas. Y remató mostrando –en tono irónico– las inconsistencias de su programa, tanto en lo que se refiere al financiamiento, como en su idea de salir del euro y volver al franco.

2. Si se compara la estrategia de Macron con la de Hillary Clinton, hay dos asuntos que brincan: el candidato francés fue en todo momento al fondo de la cuestión y no tocó asuntos personales, como hizo Clinton; Macron fue consistente con su propuesta y no realizó la más mínima concesión: defendió la Unión Europea, la integración de Francia y el imperativo de la globalización; Clinton, en cambio, reculó en el tema del TLCAN y contemporizó con la idea de la renegociación.

3. Macron se llevó la noche del 3 de mayo. El 63 por ciento de los encuestados le otorgó la victoria. Pero hay que subrayar que el joven exministro de 39 años, siendo telegénico, no es un 'producto comercial', sino que le sobra sustancia. Su método, si así se puede llamar, consiste en señalar lo que se debe corregir, proponer soluciones y medir los costos y beneficios de las mismas, para poner todo en negro sobre blanco. En otras palabras, apela a la razón y busca adhesiones argumentando consistentemente.

4. Su propuesta en materia de empleo e inversión es un modelo cartesiano: a) Francia ha tenido por décadas una alta tasa de desempleo; b) el empleo se genera mayoritariamente en las empresas pequeñas y medianas; c) conclusión: hay que impulsar la inversión reduciendo las tasas impositivas, simplificando la regulación y flexibilizando las formas de contratación a las empresas. Más simple y preciso, imposible.

5. Algo similar propuso en materia fiscal: planteó la reducción de impuestos, cuantificó el costo y señaló una serie de ahorros que deberán hacerse para financiar esa estrategia sin recurrir al endeudamiento ni al déficit. En el tema de la jubilación fue igual de preciso: no se puede financiar un retiro a los 60 años, como propone Le Pen, así que dejará a los franceses elegir entre una jubilación con una pensión menor o incrementar las cotizaciones para financiarla adecuadamente.

6. Macron no es un modelo exportable prêt-à-porter. La fuerza de su candidatura se inscribe en la severa crisis que sufren los partidos históricos (socialistas, republicanos, liberales). Su ascenso, sin embargo, y su evidente capacidad de funcionar como dique de contención a la extrema derecha, están claramente asociados a su personalidad y a su nueva forma de hacer política.

7. Macron, sin embargo, sólo ha resuelto la mitad de la ecuación. Porque ahora vienen las elecciones legislativas y si no logra impulsar sus propios candidatos y obtener la mayoría en la Asamblea, su presidencia se verá reducida a un papel ornamental, como le sucedió a Mitterrand cuando perdió la mayoría y se inició un periodo de cohabitación. Por eso, en las próximas semanas el presidente apelará a los franceses para que le confieran una mayoría que le permita gobernar e implementar sus reformas. Posibilidad que, aunque no se puede dar por descontada, tiene un grado razonable de probabilidad.

A manera de corolario, lo que está ocurriendo en Francia tiene importancia capital para México. El ascenso del populismo se puede contener, siempre y cuando exista un candidato –con un proyecto– que sea capaz de desmontar la demagogia y convocar al voto por el cambio a fondo y responsable. Clinton falló en el intento, pero sí se puede. Todo depende de la calidad y efectividad del candidato. Ésa, es la buena. ¿La mala? Aún no lo hemos encontrado.

Twitter: @SANCHEZSUSARREY

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