Sueldos y reformas
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Sueldos y reformas

COMPARTIR

···

Sueldos y reformas

27/07/2018
Actualización 27/07/2018 - 10:37

Motivado por el nuevo libro de Levy, le di una revisada al Censo Económico de 2014, para entender mejor lo que pasa en el mercado laboral. De acuerdo con esa fuente, había en México en ese año 4.2 millones de empresas en las que trabajaban 50.5 millones de personas. De ellas, 41.5 cobraban en la empresa, y nueve millones lo hacían a través de subcontratación. De los que dependen de la empresa directamente, 29.5 millones eran personal remunerado y poco más de 12 millones eran propietarios, familiares o trabajadores sin paga. De los 29.5 millones remunerados, casi 25 eran personal operativo (producción, ventas, servicios) y los 4.5 restantes, administrativos y directivos.

Con los ingresos más bajos están los trabajadores operativos en industrias como el comercio al menudeo; servicios de hospedaje y preparación de alimentos; servicios personales y de asistencia; y construcción (edificación). Ahí había poco más de siete millones de personas. No son quienes tienen los ingresos más bajos del país, porque este censo no incluye ni el sector agropecuario ni el trabajo doméstico. En esas dos actividades tenemos a nueve millones de personas con ingresos aún inferiores a los que comento a continuación.

Tres millones de mexicanos tienen ingresos mensuales de entre tres y cuatro mil pesos en los subsectores de: comercio al menudeo a través de internet, catálogos, TV y similares; preparación de alimentos y bebidas; comercio al menudeo de ropa y calzado; menudeo de abarrotes, alimentos y bebidas; y servicios personales. La mitad de ellos está en preparación de alimentos, de forma que su ingreso debe ser muy superior (propinas) y no se registra.

Otros tres millones tienen ingresos de entre cuatro y cinco mil pesos mensuales en: comercio al menudeo de papelería y artículos de uso personal; menudeo de artículos para cuidado de la salud; atención en residencias de asistencia social y otros servicios de asistencia social; menudeo de enseres domésticos; menudeo en autoservicio y departamentales; servicios de alojamiento temporal; industria fílmica y del sonido; menudeo de autopartes; menudeo de ferretería. Finalmente, hay poco más de medio millón con ingresos ligeramente superiores a los cinco mil pesos mensuales en servicios relacionados con sector agropecuario y construcción (edificación).

Del otro lado del espectro, los trabajadores con mayores ingresos son generalmente administrativos y directivos, salvo en el sector telecomunicaciones, en donde los operativos ganan más. Ahí hay 174 mil trabajadores con un ingreso promedio mensual de 40 mil pesos. En bancos hay 150 mil trabajadores administrativos con ingreso promedio de 50 mil pesos al mes. Más o menos en el mismo nivel hay que sumar otros 17 mil en banca central, casas de bolsa y similares. En los corporativos de empresas el salario promedio es de casi 75 mil pesos y hay 30 mil personas.

Pero los que realmente ganan más en México son todos (o casi) los trabajadores (administrativos) de Pemex. Mire usted: en derivados de petróleo y carbón hay 15 mil personas con ingreso promedio mensual de 96 mil pesos. En transporte por ductos, mil 800 personas con 99 mil pesos al mes. En transporte por agua, dos mil personas con 113 mil pesos. Y en extracción de petróleo, 26 mil personas con un ingreso promedio de 190 mil pesos mensuales.

Justamente las reformas estructurales buscan incrementar la competencia en las tres áreas en donde los ingresos son mayores: telecomunicaciones, sector financiero y energía. Y tanto la laboral como la educativa tenían como objetivo al primer grupo, a esos siete millones de mexicanos que viven con menos de cinco mil pesos mensuales, simplemente porque han tenido que entrar a empleos muy malos. Y detrás de ellos, hay otros nueve millones queriendo sustituirlos. Sería muy mala idea detener o revertir estas reformas, al menos por lo que acabamos de revisar.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.