Distribución regional
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Distribución regional

21/02/2018
Actualización 21/02/2018 - 13:03

En 2006, al cerrarse la elección entre dos candidatos, el tercero se desplomó, arrastrando consigo a su partido. Al final, Felipe Calderón obtuvo 15 millones de votos, López Obrador un poco menos que eso y Roberto Madrazo no llegó a 10 millones. En el voto regional, por los senadores, las diferencias fueron menores: el PRI y aliados alcanzaron 11.6 millones de votos, casi los mismos que la alianza de López Obrador (11.9) y el PAN logró 13.8 millones. Con esas votaciones, la distribución de senadores fue de 52 para el PAN, 40 para el equivalente de la alianza actual del PRI-PVEM-NA y 36 para lo que se llamó Frente Amplio Progresista. En aquel entonces decíamos que puesto que AMLO no había conseguido siquiera un tercio del Congreso, optó por radicalizar su protesta para mantenerse vigente e impedir reformas constitucionales.

No tenemos encuestas domiciliarias para cada una de las entidades federativas, además de que estamos aún a más de cuatro meses de la elección. Sin embargo, considerando que la situación actual guarda cierto parecido con 2006 en términos del posicionamiento de los candidatos, y que el PRI está en uno de sus peores momentos en aprobación, voy a utilizar los datos de una empresa llamada Massive Caller, que hace encuestas telefónicas robotizadas (y por lo mismo tendrá un margen de error mayor a las tradicionales). Reitero que no se trata de una predicción, sino sólo del análisis de lo que ocurriría con una votación como la que dicha empresa estima en este momento.

Comparando con la votación de 2006, el PRI estaría perdiendo 20 puntos en Quintana Roo, Nayarit, Chihuahua y Tabasco. En Durango, Puebla, Chiapas y Nuevo León alrededor de 18 puntos. En Veracruz, Coahuila, Jalisco, Tamaulipas y Sinaloa la pérdida estaría entre 15 y 16 puntos. En todos los casos parece razonable la estimación, si recordamos que prácticamente todas esas entidades seguían gobernadas por el PRI entonces. En San Luis Potosí, Querétaro, Baja California y Colima la pérdida estaría entre 10 y 14 puntos.

No toda esa pérdida va a un solo partido, y al día de hoy una parte relevante aún ni siquiera decide por quién votar. Sin embargo, se registran incrementos importantes en la votación de Morena, comparado con la obtenida en 2006 por el FAP. En Colima, Guanajuato, Puebla, San Luis Potosí, Sonora y Yucatán ese incremento sería de dos dígitos. En Guerrero, Nayarit y Tabasco el Frente por México muestra un avance similar, comparado con la votación del PAN de 2006 (al menos ahí, la alianza suma).

Reconociendo una vez más todas las precauciones necesarias, el resultado de una votación como esta implicaría que el Frente por México tendría 55 o 56 senadores, un poco más de los obtenidos en 2006. El PRI apenas llegaría a 15. Muy posiblemente (según dichas mediciones) habría dos senadores independientes por Jalisco, y el resto, es decir 55 o 56 senadores, serían parte de Morena. No es posible estimar la composición de la Cámara de Diputados, pero no estaría lejos, puesto que el voto regional hoy estaría en 31 por ciento para el Frente y Morena, cada uno, y 19 por ciento para el PRI y los independientes.

Insisto en que faltan más de cuatro meses, y en que uso una sola medición, además telefónica. Ya tendremos más información e iremos ajustando. Pero me pareció muy importante darle una idea numérica de por qué el tema del fin de régimen y la composición del Congreso son asuntos determinantes, y merecen mucha más atención de la recibida.

Es indudable que la personalidad de los candidatos presidenciales y sus ideas cuentan, pero mucho menos de lo que dicta la creencia popular.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.