Avanza la ignorancia
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Avanza la ignorancia

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Avanza la ignorancia

01/06/2018
Actualización 01/06/2018 - 11:54

Hace un cuarto de siglo jugábamos Maratón, un juego de mesa que consistía en preguntas que debían responder los equipos participantes. Cuando ninguno acertaba, avanzaba un jugador virtual llamado 'ignorancia'. Cuando de plano estaba mal la participación, hasta podía llegar a ganar el juego. Bueno, pues eso parece que ocurre hoy a nivel mundial.

Durante varios meses Donald Trump intentó acabar con el TLCAN transformándolo en una herramienta de su gobierno. No salirse, porque eso implicaría graves costos, sino continuarlo, pero habiendo modificado de tajo la idea. En lugar de medir el contenido de origen de los bienes de acuerdo con la región entera, como se hace en los acuerdos de libre comercio, quería medirlo por país. En lugar de tener un instrumento de largo plazo, quería que se terminara cada cinco años, para volver a escribirlo según su conveniencia. En lugar de tener un mecanismo de resolución de disputas, quería usar sus propias Cortes. Nada de eso existe en un acuerdo comercial, ni puede existir. Pero Trump no entiende de libre comercio, sino sólo de juegos suma cero, en donde él gana lo que los demás pierden. Su ignorancia es abrumadora. Su poder también lo es.

No logró doblegar al equipo negociador mexicano, a pesar de que lo intentó por todos los medios, de forma que ayer, cuando terminaba el periodo que tenía para llegar a un arreglo, decidió dinamitar todo. Su secretario de Comercio nos notificó que aplicarán a México y Canadá la tarifa de 25 por ciento al acero y de 10 por ciento al aluminio que inventó hace unas semanas con la excusa de seguridad nacional. Aprovechando el viaje, también la aplicó a la Unión Europea. La respuesta de México es poner aranceles compensatorios en productos como panzas de cerdo, uvas y manzanas, y acero plano. La Unión Europea anunció que haría algo similar en el transcurso del día.

Esta respuesta puede provocar un nuevo berrinche de Trump, y con ello profundizar la disputa comercial, absolutamente innecesaria. Así es como inician las guerras comerciales, que lo único que generan es pobreza en todos los participantes. No hay forma de ganar nada, es sólo perder, y lo más que puede buscarse es perder menos que el otro. Los políticos que entran en este territorio lo hacen porque son profundamente ignorantes.

No cabe duda de que un acuerdo comercial puede mejorarse, siempre. Que se pueden buscar mejores arreglos para potenciar ventajas, o incluso para impulsar a una región. Así fue el TLCAN, que permitió a Norteamérica competir exitosamente con la Unión Europea, primero, y con China, después. Dinamitar este acuerdo sólo exhibirá las deficiencias de Estados Unidos, que ya no puede tener una industria sólida, y terminarán dañando su gran fuente de ingresos: los servicios. En su visión anacrónica, Trump sigue insistiendo en que tiene un gran déficit comercial, cuando en realidad tiene un amplio superávit: los servicios que Estados Unidos vende al resto del mundo mucho más que compensan los bienes que compra a cambio. Por eso no hay que estar viendo la balanza comercial, sino la cuenta corriente, y por eso no hay que olvidar el papel determinante de Estados Unidos como el centro financiero global. Por eso puede sostener un déficit en cuenta corriente del tamaño que sea, porque el dólar tiene un 'privilegio exorbitante'.

Ya es cliché burlarnos de la ignorancia de Trump, y de sus ideas anacrónicas. Pero no es un caso aislado el suyo: líderes políticos con esas mismas deficiencias proliferan hoy en el planeta. Acá mismo. Como en el Maratón, parece que tendremos un buen rato en el que sólo la ignorancia avanza. Igual y hasta gana el juego.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.