Opinión

Lula y las ventajas de criticar

Me pregunto si Luiz Inácio Lula da Silva repetirá en alguna conferencia en México lo mismo que sobre nuestro país apuntó en Porto Alegre el viernes pasado cuando, supongo que dolido en su orgullo interno ante los reproches que últimamente se le hacen a Brasil, la cargó contra la economía mexicana.

“México fue presentado como la gran novedad del siglo XXI y que estaba mejor que Brasil”, comentó Lula según una nota del corresponsal Alberto Armendáriz en reforma.com. “Pero me fui a enterar y todo es peor que en Brasil. No hay un indicador comparable a los nuestros. Quiero que México crezca, pero era mentira”.

No sé si las palabras del expresidente son un acto de descortesía con el gobierno mexicano, que en abril del año pasado le llevó a Chiapas a atestiguar el lanzamiento de la Cruzada Nacional Contra el Hambre, pero lo que queda claro es que con sus declaraciones del viernes, el brasileño predica con el ejemplo: aquí Lula ha dicho en al menos dos conferencias que ha dado a banqueros que ante todo deben hablar bien de su país.

Miren lo que dicen sus periódicos, malas noticias; no hay que ser pesismistas, nosotros los brasileños hablamos bien de nuestro país, son los mensajes que reiteraba Lula en esas conferencias dadas hace un par de años en México, según me contó ayer una persona que asistió a ambas.

Lula, no hace falta argumentarlo, es un hábil político que, por mencionar una cosa, ha salido indemne de los escándalos de corrupción que obligaron a renunciar a diversos ministros que heredó a Dilma Rousseff. Y sus críticas a México podrían ser contestadas con cifras donde la violencia en las favelas, por ejemplo, es tan o más terrible que las de algunas regiones mexicanas. Pero más que criticar a México, Lula está hablando bien de su país. ¿Deberíamos emularlo? ¿Hay algo atendible en ese consejo?

Hace unos días se publicaron críticas diversas a Jesús Zambrano, presidente nacional del PRD, por haber ido a Estados Unidos a declarar en contra de la reforma energética. Quienes cuestionaban el viaje del perredista incurrían en un simplismo infantil. Temían que supuestas inversiones no llegarían a nuestro país como resultado de la visita a Washington del "Chucho" mayor. Como si los grandes capitales se espantaran con las declaraciones de un opositor que, entre otras cosas, ha sido signante del Pacto por México. Por favor.

Quizá no le guste a Lula, y en última instancia, tampoco al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, pero hablando de lo que está mal en México es como este país ha avanzado. Zambrano puede hablar mal cosas de México aquí y en China, y eso es un signo de nuestro avance democrático.

Periodistas que han trabajado en Brasil cuentan que a las élites de ese país les molesta notablemente el escrutinio, y más aún cuando esos ojos inquisidores son extranjeros. No que en México eso no pase, pero me atrevo a decir que estamos menos aislados, y más curtidos, en el arte de recibir críticas.

Bienvenido Lula a México cuando guste. Y bienvenidas sus críticas. No entiendo a qué se refiere cuando dice que fue a enterarse de que las cosas no van tan bien en nuestro país. Tan fácil que hubiera sido leer en los tiempos de internet algún periódico mexicano. Ventajas de la incipiente democracia azteca, donde a pesar de los pesares, se vale criticar.