Recetas falaces de la OCDE
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Recetas falaces de la OCDE

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Recetas falaces de la OCDE

04/04/2018

Recientemente, José Ángel Gurría, exsecretario de Hacienda de México y hoy secretario general de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), con sede en París, cuyo teórico objetivo es fomentar el crecimiento económico, dijo que es necesario reducir los impuestos a las empresas en México. ¡10 de calificación! Por esa recomendación que, aunque obvia, la han pasado por alto las autoridades hacendarias mexicanas. Pero enseguida apuntó que habría que compensar esa baja de impuestos a las empresas con aumentos a los impuestos al consumo (IVA) o a los impuestos prediales. ¡Cero! Yo lo reprobaría en mi clase de Economía Política.

Gurría, como muchos secretarios de Hacienda, pasa por alto la verdadera solución al problema de los bajos crecimientos en todo el mundo. Parece que no lee los datos emanados de la misma institución que dirige.

Los países con mayores crecimientos, sin que otras condiciones cambien (ceteris paribus), son aquellos con menores impuestos y los de menores crecimientos son los que castigan a sus pueblos con mayores impuestos (ver datos de la OCDE).

La recomendación correcta de José Ángel Gurría debería haber sido: hay que bajar los impuestos a las empresas y compensar esa reducción bajando el gasto público. Si hubiera dado esa recomendación hubiera sacado diez, pero reprobó porque prefirió quedar bien con sus amigos de la Secretaría de Hacienda de México, quienes también olvidaron la política económica correcta para lograr más inversión, mejores empleos y más crecimiento.

La mayor captación fiscal con el actual gobierno en México no tiene precedentes, pero ésta no se tradujo en un incremento del crecimiento ni en un mayor bienestar para la mayoría de los mexicanos. Al contrario, redujo los niveles de inversión, de empleos mejor pagados y de crecimiento.

Ya es tiempo de que la OCDE recomiende políticas para crecer, no para que los gobiernos puedan gastar más, gastos que sólo propician el crecimiento de la burocracia, de las reglamentaciones, de la informalidad y de la corrupción.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.