Opinión

Lucero y las empresas “socialmente responsables”


 
El complicado episodio que ha vivido Lucero, a raíz de la foto publicada por TV Notas, en la que aparece con su galán junto a una cabra muerta a tiros por su cacería, es un ejemplo prístino sobre malas estrategias de reacción en situaciones de crisis y un espejo muy adecuado en el que muchas empresas que se auto-consideran socialmente responsables podrían mirarse. Veamos.
 
Lucero ha construido un personaje que encierra varios atributos con los que su público le asocia. Entre ellos podrían enumerarse la bondad, la sencillez, la buena salud, la belleza estética, la compasión, la buena educación y las intenciones nobles. Todos se inscriben en la esfera de lo “deseable”. Lucero se ha esforzado por años para ser consistente, y se sabe de su obsesión por cuidar hasta el mínimo detalle.
 
 
Lucero es también un buen negocio: enfrenta costos, gastos y en su contabilidad debe aparecer un renglón final: la “utilidad neta”. Todos los atributos arriba descritos idealmente tendrían que funcionar para incrementar ese renglón año con año. Con ella ocurre lo mismo que con cualquier empresa: hay metas; hay años buenos y malos; y existe una rentabilidad que refleja su desempeño financiero.
 
 
Pero Lucero, como cualquier empresa, es sujeta de sucesos considerados por la colectividad como “no deseables”. En el caso de una celebridad estos sucesos son muy variados, como aparecer en la lista negra del SAT; ser videograbado al estilo Lady en situaciones de bajeza… o aparecer en TV Notas tras cazar una cabra. A Lucero le ocurrió esto último y no supo resolverlo. ¿Por qué? Porque está obsesionada con defender únicamente los atributos positivos, y eso es lo peor que uno puede hacer cuando en el fondo todos tomamos decisiones o llevamos a cabo actividades consideradas negativas.
 
 
¿Alguien se imagina lo que habría ocurrido si Lucero, en lugar de defenderse hubiese tuiteado que la cabra se cayó al segundo disparo, que ella la mató, y que Michel Kuri erró el primer tiro? ¿Qué habría pasado si dice que se divirtió, que gritó Yes?, o que también le habría gustado tirarle a un jabalí. Quizá no hubiese tenido que cancelar su participación en Viña del Mar y sería vitoreada en Chile. Quizá.
El problema de Lucero, como de las muchas empresas que tratan de vender su responsabilidad social, es que se instalan unívocamente en un solo lado de la ecuación. Así pasa con las refresqueras, con las firmas de productos de consumo (como Procter & Gamble, cuyo champú Pantene anunciaba Lucero), con los bancos, etc. Pues bien, ¿saben una cosa? Sus historias muchas veces no son creíbles… porque como Lucero, todos los seres humanos y las organizaciones tomamos decisiones que muchos tacharían de indecentes.
 
 
Twitter: @SOYCarlosMota