Lo negó tres veces
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Lo negó tres veces

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Lo negó tres veces

22/06/2018

Quienes hoy se lamentan (EPN, PRI, PAN, CCE, CMN, ABM, etcétera, etcétera) por ver a AMLO encabezar las encuestas -y aunque aseguran que así como la Selección Nacional pudo vs. Alemania, sus candidatos Anaya o Mit lograrán la misma hazaña- deben estar flagelándose, pues de haber escuchado a Beltrones o insistido más, la historia se hubiera podido contar muy diferente con una segunda vuelta o con los gobiernos de coalición, OBLIGATORIOS, de no alcanzar 51 por ciento de la votación; aunque los morenos afirman que ganarán con más de 50 por ciento.

Pero esto no es lo peor, sino que al presidente EPN, en tres ocasiones (2014, 2016 y 2017), empresarios muy cercanos a su gobierno le plantearon apoyar y sacar la segunda vuelta que garantizaría, de ir punteando un candidato NO querido, una segunda oportunidad. Así como los gobiernos de coalición para asegurar un mecanismo jurídico para hacer alianzas en el camino entre el PRIAN. Incluso le dijeron que Manlio, priista de hueso colorado, ya lo traía y que lo podía proponer y sacar adelante, pero en las tres ocasiones les contestó: NO. ¿La razón? Palabras más, menos, porque sería tanto como reconocer que el PRI no iba poder retener la presidencia. Vamos, un suicidio.

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Tal es el poder de la silla presidencial que tanto impresionó a Pancho Villa, que sigue estando ahí no obstante todos los cambios que en el país han sucedido desde entonces.

Hace 12 años transcurrieron las elecciones donde por vez primera se habló de un 'peligro para México' y la injerencia del gobierno federal de Vicente Fox puso en riesgo la elección presidencial, según lo dijo el Trife en su sentencia de declaración de validez de la elección el 5 de septiembre de 2006. Ello provocó un encono como no habíamos visto nunca. El país estaba en vilo, la sociedad polarizada, los partidos uno y dos, el PAN y el PRD –entonces de AMLO– no se reconocían interlocución. La toma de posesión constitucional del presidente electo corría el riesgo de no suceder. Aquello era un polvorín.

Afortunadamente, el Congreso se instaló legal y legítimamente el 1 de septiembre de ese 2006 con interlocución del PAN, PRI y PRD, y para noviembre el senador Beltrones propuso una muy amplia reforma del Estado que incluía ocho 'erres': ratificación del gabinete; reconducción presupuestal; renovación del sistema electoral; reducción de duración de las campañas; reducción de los recursos privados en la misma; reelección legislativa consecutiva, así como de presidentes municipales; reducción de pluris y reforma del gobierno. Pero el presidente Calderón enfrentaba la gran crisis hipotecaria del mundo mundial de 2008 y no quiso ir más allá. El PAN proponía la segunda vuelta electoral, mientras que el PRD de entonces optaba por un sistema plurinominal puro, sin distritos de mayoría.

Cosa de ver entonces cuánto hemos perdido como país y cosa de ver entonces si seguiremos perdiendo el tiempo para lograr gobiernos compartidos, de verdadera unidad nacional. Por lo que ¿debemos proseguir ejerciendo los poderes presidenciales como si todavía existiera el país de un solo hombre?

Sería bueno tener una reforma política que sea mucho más que una segunda vuelta, buscando como fin último la gobernabilidad del país. Obligando a las coaliciones a presentar un programa de gobierno conjunto para evitar las uniones electorales. Para que el ciudadano deje de votar en contra de algo o de alguien, sino a favor de una propuesta de futuro.

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Gabriela Ramos, Chief of staff de OCDE, se reunió hace unos días con el equipo económico de AMLO y las coincidencias fueron casi al 100%; el único desacuerdo fue en el sector agropecuario, ¿será que Poncho Romo está viendo por sus intereses? Lo importante es que, en inversión, apertura comercial, combate a la corrupción, educación y todos los demás temas que cubre la OCDE hubo coincidencia y un profundo conocimiento de las recomendaciones de la OCDE por parte del equipo de Morena.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.