La revancha de Delfina
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La revancha de Delfina

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La revancha de Delfina

16/04/2018
Actualización 16/04/2018 - 11:38

Hasta hoy, todo parece indicar que el 1 de julio la maestra Delfina, a quienes muchos peyorativamente calificaron como una mujer que ni hablar sabe, arrasará, ¡así cómo lo está leyendo!, como candidata a senadora. Ahora bien, esto NO es lo peor para Los Pinos y el mismísimo primazo, Alfredo del Mazo, sino que, de acuerdo con la foto de hoy, en el Edomex se quedarían sin tener algún senador. ¡Así de fuerte! Luego entonces, César Camacho se quedaría con las ganas, no así Juan Zepeda, quien va por el Frente. Pero esto no es todo, súmele que Morena tendría el Congreso local así como municipios emblemáticos: Toluca, Naucalpan y Tlalnepantla; y el Frente, encabezado por Ricardo Anaya, con Neza y Huixquilucan, de Enrique Vargas. Ah, y no es por ponerle más limón a la herida, pero me dicen que en Ixtapan de la Sal y Atlacomulco los priistas mexiquenses están en la tablita.

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El domingo 8 de abril Alejandra Barrales presentó su proyecto de movilidad y, como 'experta' en la materia, a Laura Ballesteros. Se ve que el sábado estuvieron muy, pero muy creativas; con decirles que la propuesta les salió en forma de corazoncito; sí, el mapa de la CDMX parece un corazón humano. Dicha creatividad les comió seguramente buena parte del tiempo, por lo que al final no pudieron revisarla a fondo.

Me explico: resulta que en el desglose de sus 152 kilómetros que harán de Metro, Metrobús y Metrocable, los cuales, según esto, atenderán a 2.8 millones de pasajeros, les dio un monto de 79 mil mdp, pero sólo dos láminas adelante, esos mismos 152 kilómetros cuestan 138 mil mdp. Un pequeño error de 59 mil mdp. Total, qué le hace, era un Power Point, el chiste es la idea, ¿o no? Luego entonces, es obvio que a ninguna de las dos se le ocurrió revisar la propuesta antes de terminarla o usar el Excel para sumar los miles de millones. Y luego por qué se compran camiones para la L7 del Metrobús que NO pueden subir hasta Santa Fe, ¡por falta de potencia! Y a las pruebas me remito!

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El jueves pasado los comensales del restaurante Churchill’s se quedaron con la boca abierta al ver llegar, ni más ni menos, que a ¡Manlio Fabio Beltrones con Miguel Ángel Osorio Chong!, pues para nadie es un secreto que tras las elecciones intermedias de 2015 terminaron, por decir lo menos, muy enojados, por lo que ni en fotos se podían ver. Luego entonces, será que no hay enemistad que resista. No andan de moda por no decir… se los dejo a su imaginación, pero comieron juntos y lo hicieron en un privado del segundo piso. La verdad, ¡hubiera matado por escuchar qué platicaron!

¿Quién es el responsable de haber descompuesto, en un sexenio, a la que apenas hace una década estaba considerada como una de las 10 petroleras más importantes del mundo? Déjenme darles los siguientes números:

La producción en 2008 estaba más o menos en 2.7 mdbd, para cuando la campaña de 2012 estaba en algo así como 2.5 mdbd. Dicen los mal pensados que habría que restarle unos 100 mil barriles de agua, pero en 2018 la producción nacional llegó al mínimo de los últimos 30 años, a sólo 1.9 mdbd; sí, leyó correctamente.

Ahora bien, debido a la reforma energética de 2013, Pemex perdió reservas en la ronda cero, por lo que, para balancear sus finanzas y evitar que al país le bajaran la calificación de riesgo crediticio, se le recortó el gasto.

Así pues, si se produjo menos, se cayeron los ingresos (más el efecto de la crisis petrolera), aumentó la deuda y por lo tanto había que bajarle al gasto. ¿Cuánto se le bajó?, pues pasó de los umbrales de 20 mmdd a menos de 10 mmdd en los últimos años. A esto, súmele los proyectos que fracasaron, la compra de activos inservibles, los costos excesivos de producción, los contratos a los cuates (o sea, la corrupción) y hasta sabemos de aviones comprados que nadie encuentra. Unos recuerdan a Lozoya, otros a González Anaya por ser exdirectores en la debacle.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.