El priismo insumiso
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El priismo insumiso

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El priismo insumiso

01/08/2018
Actualización 01/08/2018 - 11:12

¡Qué les cuento, que en el PRI las cosas están que arden! Resulta que algunos priistas decidieron usar el Face para, como diría Lupita D‘Alessio:

“Sacar mis sentimientos

Y resentimientos todos

Hacer limpieza al armario

Borrar rencores de antaño

Y angustias que hubo en mi mente”.

Crearon la página ALT_Pri El priismo insumiso, la cual realizó su primer post el 4 de julio a las 17:20 horas.

En la descripción de su perfil, entre otras cosas, dicen:

“Somos gente honesta, capaz, luchona, que queremos un México mejor y que creemos que otro PRI es posible.

El siglo pasado el PRI fue el partido del México moderno y de las instituciones, pero sus líderes lo hundieron por la corrupción e influyentismo. Este 1 de julio, el PRI tiene su peor derrota electoral en la historia, gracias a un grupo de arribistas que usó a nuestro partido como un airbnb político.

Somos los priistas insumisos.

Somos el otro 99 por ciento que no dirigimos nada, pero que le damos fuerza a nuestro partido”.

Además, déjenme platicarles que la página está muy bien hecha, que se ve que le invirtieron mucho dinero y que la hicieron profesionales de las redes.

En sus publicaciones traen un medallero de los responsables y los traidores de la derrota. ¡Así como lo están leyendo!

El momento del traidor número uno es Alfredo del Mazo, pues aseguran pactó con Poncho Romo el voto cruzado a favor de AMLO a cambio de su inmunidad.

En tanto que el responsable número uno, dicen, es EPN.

Las razones, ponen: 1.- Nos hizo sentir vergüenza de ser priistas. 2.- Impuso al inepto coordinador de campaña. Y, 3.- Pactó en febrero su inmunidad con AMLO a cambio de la elección.

A Javier Duarte lo tachan de traidor, pero por corrupto.

En tanto que a César Camacho como inepto. Humberto Moreira es el traidor número dos, en tanto que a Enrique Ochoa lo ponen como el responsable número cuatro de la derrota porque despachaba en Polanco por flojera a ir al CEN del PRI, y porque en lugar de reconquistar a los priistas enojados los llamó prietos y que no aprietan.

Como responsable número cinco aparece Alejandra Lagunes, de quien dicen es autora de que el PRI sea el partido más odiado en redes; como traidor número seis está Osorio Chong, en tanto que a Canek Vázquez lo etiquetaron como mercenario al igual que a Miguel Ángel Chico.

De Claudia Ruiz Massieu sólo hay un post, en el cual le sugieren cambiarle el nombre del partido a: “El Priismo Insumiso”.

La pregunta de los 64 mil es: ¿quién o quiénes la hicieron? Aunque, y no menos importante, también llama la atención, de acuerdo con algunos priistas que ya vieron la página, que hasta ayer no había una sola crítica a Gamboa, Martell o a René Juárez, y que a Claudia Ruiz Massieu la tratan muy bien. O que no dicen nada de que su candidato, Meade, no fuera priista. Como tampoco de que en la visión del presidente no hubiera habido un priista que llenara las necesidades de la gente, que fuera honesto, con éxito en sus encomiendas y sobre todo priista. Aunque también hay quienes dicen, estoy de acuerdo en TODO lo que están publicando.

Y aunque no están para saberlo, el otro día, platicando con algunos priistas sobre el nombramiento de la hoy presidenta del partido, me decían: “¡Qué tal, que ahora ella es la salvadora!”. ¿Qué no estuvo ella como secretaria general toda la campaña? La escuchamos declarar que no se equivocaron al abrir los candados del partido, sino en no escuchar a la militancia y justo ¡ese era su trabajo! Ah, y que hubo una asamblea orquestada por ella. Por lo que, la única que podría hoy salir a decir algo es Ivonne Ortega, ya que sólo ella tuvo los pantalones de decirle al presidente EPN: “Señor presidente, se están equivocando”. ¡Bomba!

Ah, y en el chat de la minibancada al Senado hubo fuertes reclamos por designar a Osorio como coordinador, pues algunos dijeron “es uno de los responsables de la debacle”, y otros lo sintieron como otra imposición más de EPN.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.