Opinión

Los vientos de 2016

 
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Fed

Por Ivonne Maruri.

La autora es socia IMEF Nueva Generación.

Dice un viejo proverbio: “No puede impedirse el viento, pero hay que saber construir molinos”. Es verdad que vivimos una época de alta volatilidad que ha afectado a todos, ya sea por el nivel de tipo de cambio, las tasas de interés o el crecimiento; hemos visto la necesidad de replantear estrategias empresariales para este año y por ello, para construir un buen “molino” hay que saber por dónde y en qué magnitud viene el viento.

Dicho esto, se sugiere tomar nota de lo siguiente:

1. De acuerdo con la Encuesta de Expectativas IMEF, publicada durante la primera quincena de marzo de este año, los analistas esperan que el tipo de cambio finalice este 2016 en niveles por arriba de los 17.60 pesos por dólar.

2. La volatilidad en los mercados puede elevar más el nivel del tipo de cambio, continuando con una tendencia a la alza.

3. Es alta la probabilidad de que la Reserva Federal en Estados Unidos eleve su tasa de interés, por lo menos una vez en este año.

4. Dada la “postura relativa” con Estados Unidos, es altamente probable que cuando la Reserva Federal eleve su tasa de referencia, Banxico eleve nuevamente su tasa de interés, lo que podría incrementar el costo de la deuda personal y empresarial.

Este último punto implica considerar diferentes escenarios para las empresas, razón por la cual se anotan siete recomendaciones:

1. Planos claros. Antes de cualquier decisión, hay que evaluar las cuentas o partidas de la empresa que se verán afectadas por las variables antes mencionadas. Es importante medir la magnitud y nivel de contagio que éstas tendrán sobre otras operaciones de la empresa.

Una vez identificado el impacto y magnitud referido, se deberá diseñar una estrategia para suavizar y/o compensar las pérdidas posibles.

2. Sin metales no hay molino. Se sugiere pactar precios con los proveedores para el resto del año y no solo para los próximos meses.

Es importante analizar los costos que esta estrategia tendrá sobre los presupuestos y hacer las proyecciones necesarias para solventar próximos pagos.

3. Un aspa por aquí, un aspa por acá. Si tiene costos en dólares evalúe qué tanto se están compensando con sus ingresos en dólares.

Si resulta que se tiene un déficit, contemplar la posibilidad de contratar proveedores nacionales o establecer pláticas con el proveedor actual para posibilitar un descuento.

4. Si la corriente ha de llegar, para poder actuar, listo debes de estar. Dados los escenarios sobre la tasa de interés, es importante que la empresa evalúe pagar su deuda a tasa variable y tome en cuenta el costo de oportunidad que representa mantener la deuda vigente vs. la liquidez que obtendría al finiquitar dicha deuda. Es vital que la empresa tenga la suficiente liquidez para enfrentar los choques por el tipo de cambio y el bajo crecimiento.

5. Cuando soplan vientos de cambio unos construyen muros, otros molinos (proverbio chino). Evalúe la posibilidad de contratar un instrumento derivado que cubra las variaciones en el tipo de cambio (y/o tasa de interés si así lo necesita). Si la empresa es relativamente pequeña, un instrumento derivado podría ser costoso, por tanto trate de establecer bandas de precio con sus proveedores. Dialogue con ellos y muestre las implicaciones de un incremento sustancial en los precios.

Recuerde que en tiempos de crisis a nadie le conviene perder un cliente.

6. “Yo hago lo que tú no puedes, y tú haces lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas” –Madre Teresa de Calcuta-.

Cree relaciones estratégicas que fortalezcan a su empresa y la hagan crecer.

7. Primero el cliente, después el cliente y al final también. Cuidar a los clientes es la tarea primordial de todas las empresas y los tiempos de tormenta representan la oportunidad perfecta para ganar aquellos clientes que otras empresas descuidan. Hágales saber que le importan, una simple recomendación es tener una agenda con fechas importantes para sus clientes y enviarles un email cuando éstas ocurran. Recuerde, una simple felicitación estrecha la relación y muestra a su cliente atención.

Descrito lo anterior, se reconoce que enfrentamos vientos fuertes, pero tenemos la exigencia de saber interpretarlos para que soplen a nuestro favor y hoy tenemos la oportunidad para lograrlo.

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