Opinión

Los universos de la popularidad

      
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Trump es investigado por relación con Rusia. (Reuters)

Hace unos días, el estadístico Nate Silver publicó un artículo sobre las discrepancias de encuestas sobre aprobación al presidente Donald Trump. Vale la pena retomarlo, ya que el texto ofrece varias ideas muy útiles que no sólo abonan al entendimiento de la administración Trump, sino también por sus implicaciones acerca de cómo medir la popularidad de los políticos (no sólo del presidente) en México. El artículo se puede encontrar aquí: (https://fivethirtyeight.com/features/why-polls-differ-on-trumps-popularity/).

Silver apunta que las encuestas públicas de febrero promedian una aprobación de 45 por ciento a Trump, y una desaprobación de 50 por ciento. La aprobación va de 39 a 55 por ciento, con una diferencia de 16 puntos, mientras que el rango de la desaprobación va de 43 a 56 por ciento. Las discrepancias no son menores y, como suele pasar cuando las encuestas políticas difieren, los resultados se ven con sospecha o los políticos los usan selectivamente. (Ya quedó claro que el presidente Trump destaca los sondeos que le favorecen y descalifica los que no le favorecen).

Observando los patrones de datos que arrojan las diversas encuestas, Silver apunta dos vertientes metodológicas como explicaciones de las discrepancias. La primera es el modo de recopilación. Las encuestas le son más favorables a Trump cuando se hacen entrevistas automatizadas o en línea, y le son menos favorables cuando son entrevistas personales. Es tentador pensar que esto es evidencia de que hay trumpistas de clóset, pero creo que refleja más la segunda vertiente que expone Silver: el universo poblacional al cual se busca inferir.

Hay encuestas de aprobación que reflejan lo que opinan todos los adultos del país, y otras que se concentran en los electores registrados. La diferencia es crucial: las encuestas a población general son menos favorables para Trump, mientras que las encuestas a electores le son más favorables. Los universos, aunque traslapados, no son los mismos. Las implicaciones metodológicas plantean la necesidad de definir cuál de esas poblaciones es la más relevante para las mediciones de popularidad. O si deben reportarse ambas.

La población general es más amplia, y representa a todos los ciudadanos e incluso a los no ciudadanos pero residentes. La población de electores tiene sentido porque son los que finalmente acudirían a las urnas en las próximas elecciones. Si los índices de aprobación son de población general, Trump se perfila como un presidente más débil de cara a los comicios del próximo año; si los índices de aprobación reflejan la opinión de los electores, Trump podría lucir más fuerte (dependiendo de cómo libra los escándalos semanales de su administración). Haga usted sus apuestas. Una lección es que al leer las encuestas hay que fijarse bien en el universo que intentan representar, porque el resultado depende en gran medida de ello.

En México, las discrepancias de encuestas también pueden reflejar diversas metodologías: en vivienda, por teléfono y ahora por Facebook, lo cual puede generar confusiones y sospechas. Las implicaciones políticas las deben tomar en cuenta los partidos, ya que algunos de ellos, bajo la expectativa de elegir a los candidatos mejor posicionados, los seleccionan con base en encuestas. ¿Cuál es el método más adecuado? ¿Cuál refleja mejor a la población general? ¿Cuál refleja mejor al electorado y cuál al votante probable?

Aunque con ese método los ganadores asumen y los perdedores acatan, la selección de candidatos por vía de encuestas puede ser vulnerable en algunos contextos. Por ejemplo, en la Ciudad de México un sondeo en vivienda y uno telefónico pueden arrojar resultados diferentes. ¿Y cuál es el más confiable? Por otro lado, una encuesta a población abierta y una a electores puede también dar resultados distintos. ¿Cuál es mejor para seleccionar al mejor posicionado? La lección de hoy es que no todas las encuestas son iguales y, por lo tanto, las mediciones de popularidad tampoco. Habrá que ir abonando evidencia de esto en los meses que vienen.

Twitter: @almorenoal

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