Opinión

Los 'tiros de precisión' de la Secretaría de Economía

 
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Clúster. (clusterindustrial.com.mx)

En la columna anterior hicimos referencia al Atlas de Complejidad Económica como una herramienta que, surgida de la Secretaría de Hacienda, está siendo habilitada por la Secretaría de Economía y por el Inadem para guiar la política pública en materia económica.

Quisiera invertir los siguientes renglones en explicar lo fundamental de otra herramienta de análisis que tuvo su origen en las inquietudes de Michael Porter en la Universidad de Harvard que fue 'tropicalizada' por el Tec de Monterrey y que dio a lugar al programa Icluster que lleva adelante Alfredo Sánchez Alcántara con resultados muy interesantes.

La parte estructural básica de este programa consiste en identificar los aglomerados 'naturales' que se han conformado en determinadas ramas industriales o del conocimiento.

A estos agrupamientos 'accidentales o naturales' antes se les dio el nombre de clústers y tienen que ver con empresas privadas, representaciones de universidades o tecnológicos públicos o privados y presencia de instituciones del sector público en alguno de sus niveles de responsabilidad.

Es decir, se cumplen con los elementos que conforman la 'triple hélice' que comprenden presencias de academia, sector privado y voluntad de gobiernos con vocaciones coincidentes o complementarias.

Trabajando los tres en dinámicas del 'cómo sí' se han podido conseguir avances significativos en dinámicas que procuran la innovación y la especialización productiva con miras a atender de mejor manera el mercado global.

Más innovación, mejores productos, procesos y resultados en la economía global impactan en nivel de empleo e ingreso de los trabajadores, capacitación y avance del estado o de la región.

Pero también se impacta a terceros no relacionados físicamente con el clúster pero que inciden en la especialización productiva del mismo.

México cuenta con 38 clústeres y el programa que lleva adelante Sánchez Alcántara (quien por cierto no tiene salario por su labor) ha logrado mapear al extremo del detalle más pequeño gracias a la incorporación del Inegi a este programa.

La especificidad que se ha logrado instala al programa de Icluster y del mapeo de los clústeres nacionales a la vanguardia mundial al nivel de superar en precisión y calidad de información el mapeo estadounidense en la materia.

En todo caso no es importante quién lo hace mejor sino cómo se puede trabajar el asunto de manera conjunta.

Estados Unidos, reconociendo la calidad de la información mexicana, aceptó trabajar en conjunto para la definición de políticas de promoción de las empresas y de los clústeres en las que participan.

Al grado que se perfilan emisiones de estímulos bilaterales no importando en qué territorio se ejerza la producción. Un recurso público que apoye a una empresa mexicana finalmente acaba beneficiando a un proveedor estadounidense o bien un destinatario de producto. Igual sucede del apoyo que puede recibir una empresa norteamericana: favorece a la mexicana.

Con estas informaciones y disposiciones bilateriales de apoyo es factible que se definan sectores en los que México y Estados Unidos habrán de colocar sus 'canicas' en beneficio de determinados procesos, productos de los clústeres binacionales o trinacionales si se incorpora Canadá en este reto.

Son muy pocos países en el mundo que tienen estas herramientas y que son aprovechadas para la definición de políticas públicas en la promoción de la economía, la innovación, la investigación académica y científica.

Son procesos que tardan en dar resultados pero están en marcha. Vale la pena tenerlos en cuenta.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

Correo: direccion@universopyme.com.mx

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