Opinión

Los tiempos de la competitividad

10 septiembre 2013 5:2

Aun cuando el dicho reza “nunca es demasiado tarde”, para el modelo de globalización debemos de reconocer que después del acelere de la apertura y el establecimiento de tratados comerciales, se presentó un aletargo en la modernización institucional que hasta ahora apenas inicia a destrabarse en forma parcial. Por ello, los resultados tan esperados con las llamadas reformas estructurales podrían tener un menor impacto.
 
 
Permítanme utilizar una analogía sobre el tema de competitividad. Dos cazadores están siendo perseguidos por un león y sorpresivamente uno se detiene y empieza a ponerse unos tenis; el otro intrigado –sin dejar de correr- lo cuestiona: “¿tú crees que con los tenis el león no te va a alcanzar?” a lo que responde: “tal vez sí, pero primero te comerá a ti”
 
 
En pocas palabras, en términos de competitividad, independientemente de qué tan rápido corras, lo importante es hacerlo a mayor velocidad que el contrincante. En el comercio internacional, trascendiendo las reformas, estamos sujetos irremediablemente a la comparación con otros países en relación al producto, precio, calidad y servicios.
 
 
Las reformas implican “ponerse los tenis”; sin embargo, eso no significa que nos permita avanzar más rápido que el resto de las naciones, pues finalmente todos están “equipados” desde hace tiempo y también llevan a cabo su mejor esfuerzo con prácticas que incluso algunas están lejos de ser leales.
 
 
Todo esto, para poner en contexto el por qué México pasó del lugar 53 al 55 en el reporte de competitividad del Foro Económico Mundial. De las 148 naciones consideradas, ocupamos un lugar mediocre si realmente se quiere aspirar a ganar mercado en el mundo. Lo peor es que el retroceso es causado por hechos ajenos a las reformas que se negocian y es la inseguridad el principal talón de Aquiles.
 
 
Esta información deja claro la dificultad de ascender por el camino de la globalización; mientras aquí nos pelemos por unos avances a medias y hay manifestaciones que literalmente estrangulan a la capital. ¿Cuál creen que sea la valuación de un país en donde los aeropuertos son tomados por “maestros”?
 
 
Otro punto central de la competitividad es el freno que implica el tener un mercado interno débil. En otra información reciente publicada por EL FINANCIERO, destaca que 6 de cada 10 mexicanos tienen un ingreso bajo, por lo cual es imposible aspirar a un mayor dinamismo en la producción basado en nuestra propia demanda.
 
 
En este contexto, debemos de estar atentos a la reforma fiscal, en donde todo apunta será con un enfoque “light”, porque hay un nudo difícil de resolver. Por una parte es imperativo dejar de depender de los ingresos petroleros, pero aplicar una estrategia recaudatoria agresiva sería altamente recesivo.
 
 
¿Qué nos espera para aderezar esta falta de competitividad? ¿Más impuestos y menos gasto público?
 
 
Es hora de cuestionar el paradigma de la globalización como único aporte al crecimiento económico e iniciar una cruzada “inteligente” para rescatar el valor del mercado interno.
 

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