Opinión

Los temas que atoran la reforma política

A marchas forzadas continuaban las negociaciones de las reformas secundarias en materia electoral, buscando casi el milagro de que hoy estuvieran aprobadas por el pleno.

Pero la negociación, pese a los avances, no está fácil por las posiciones irreductibles que tienen el PRI, el PAN y el PRD en varios asuntos.

Por ejemplo, el PRD y el PAN insisten en incluir las candidaturas comunes, es decir, que dos o más partidos puedan llevar a un solo candidato.

Esto es, que en la boleta electoral apareciera en forma individual el personaje en cuestión como candidato de dos o más partidos; la diferencia con la coalición es que en la boleta electoral aparece sólo una foto del sujeto con los logos de dos o más partidos.

El PRI se opone tajantemente a esta propuesta que evidentemente lo dejaría en desventaja en las próximas elecciones.

El PAN por su parte insiste en aumentar el financiamiento privado a las campañas pero procurando siempre que el financiamiento público sea mayor.

La negociación está en este momento en dejar en 20 por ciento o 10 por ciento el financiamiento privado; el PRI acepta esta propuesta siempre y cuando haya un tope.

El PRD, por su parte, insiste en el voto por voto, siempre que en la elección presidencial o de gobernador la diferencia entre el ganador y el segundo lugar sea hasta del 1 por ciento o menor.

El PRI considera que aceptar esta posición generaría una grave crisis electoral pues requeriría de mucho dinero y recursos humanos contar la votación total de 300 distritos electorales.

PAN y PRD insisten en que el nuevo Instituto Nacional de Elecciones pueda atraer casos de elecciones estatales que sean dudosos.

El PRI se opone tajantemente a lo que llama la “centralización de los procesos electorales’’ porque se estaría violando la soberanía de los estados.

En su argumentación a favor, el PRI asegura que no todo lo que hicieron los órganos electorales estatales fue malo o sirvió al gobernador en turno.

En lo que ya hubo acuerdo, pese a la afirmación anterior de los priistas, es que los magistrados electorales de los estados sean elegidos por el Senado de la República, lo que seguramente generará debates en los Congresos estatales pues esta era una facultad exclusiva de ellos.

Pero como el Cruz Azul, los senadores van por el milagro, hoy, hoy, hoy.