Opinión

Los secretos de Margaux

   

Hablar de Margaux es sinónimo de grandeza y elegancia en vinos, pero se relaciona generalmente con un solo productor cuando en realidad es una zona productora de grandes vinos.

Margaux
es una de las sesenta denominaciones de origen de Burdeos ubicada al norte de esta ciudad en la margen izquierda del río Gironde que cuenta con 1,489 hectáreas de viñedos. Para tener un punto de comparación, nuestro país tiene cerca de 4 mil hectáreas de viñedos mientras que la Ribera del Duero alcanza las 22 mil.

Esta legendaria denominación francesa por reglamento de su “consejo regulador” produce únicamente vinos tintos con las uvas Cabernet Sauvignon, Merlot, Petit Verdot y en una ínfima cantidad Malbec y Carmenere.

En 1855 con motivo de la Exposición Universal en París y el apoyo del emperador Napoleón III, se llevó a cabo la primera clasificación de vino después de los egipcios. Para ello solo se consideraron ciertas zonas de Burdeos como el Médoc, donde se encuentra Margaux. La famosa clasificación de 1855 dividió los mejores vinos en cinco categorías que van del primer al quinto cru, que se refiere a un viñedo en particular. En la categoría primer cru solo están considerados cinco vinos dentro de los cuales solo existe uno de la denominación que hablamos: Château Margaux, el vino emblemático de esta zona. Aunque este vino es el más afamado, existen setenta productores que tienen el derecho de poner en sus etiquetas el nombre de Margaux como Denominación de Origen.

Aunque Château Margaux es sin duda uno de los mejores vinos en el mundo, existen otros grandes con la misma denominación como es el caso de Palmer, Brane-Cantenac, Lascombes, Kirwan o d’Issan por citar algunos.

Los grandes enólogos bordaleses definen dos cualidades de los vinos de Margaux: Potencia y elegancia. Vinos con una buena presencia en boca del alcohol pero elegantes. Si me permiten la comparación, al tomar un Margaux en su etapa óptima además de sentir la potencia del alcohol, al beberlo sería comparable a la sensación que da la seda al tacto, algo que pocos vinos logran.

Por primera vez en México la semana entrante tendré el honor de impartir un taller de vinos de Margaux en el que se probarán varias añadas de una de las grandes bodegas de esta zona: Château Brane-Cantenac. El propietario Henri Lurton, miembro de la dinastía bordalesa de grandes productores y su enóloga -y muy querida amiga mía-, Lourdes Martínez Ojeda dirigirán la cata de sus vinos. Como ya he comentado en otras columnas, Lourdes además de ser la directora de calidad de esta bodega es originaria de Ensenada.

Todo amante del vino debe probar al menos una vez en la vida un Margaux, y si es de Brane-Cantenac, probarán unas gotitas de México en él. ¡Salud!

Página web: http://www.renerenteria.com.mx

Twitter: @Rene_Renteria