Opinión

Los riesgos de un gobierno cerrado en Estados Unidos

01 octubre 2013 5:2

 
 
Salvo que algún milagro hubiera ocurrido durante la madrugada de este martes, hoy nos amanecemos con el gobierno de Estados Unidos funcionando a medias. Algo que no ocurría desde 1996.
 
 
Que 700 mil burócratas norteamericanos se vayan a su casa no pareciera ser un gran problema para nuestro país.
 
 
En todo caso, es muy mala fortuna para quienes hayan planeado un viaje turístico para los próximos días, debido a que cerrarán museos y parques nacionales.
 
 
Aunque habrá muy diversos trastornos en la operación del gobierno norteamericano, sobre todo por la suspensión de pagos de salarios a muy diversos empleados, lo que implicaría un golpe a la demanda de los consumidores, para México no pareciera haber problema mayor.
 
 
En efecto, pese a la gravedad del punto, la parálisis parcial del gobierno no sería el problema principal.
 
 
No, el problema de que los dos grandes partidos de Estados Unidos no se entiendan es que se vuelve a poner sobre la mesa la increíble amenaza de que el gobierno de Obama se quede literalmente sin dinero este mismo mes.
 
 
Jack Lew, secretario del Tesoro de Estados Unidos, ha dicho en diversas ocasiones que si no se aumenta el techo de la deuda al gobierno norteamericano, para mediados de octubre sólo quedarán 30 mil millones de dólares en caja por lo que ya no estaría en condiciones de cumplir con sus compromisos.
 
 
El gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, cuando en julio de 2011 se dirimía respecto al mismo caso, se refirió a este hecho como “la amenaza de la bomba nuclear”. La analogía proviene del hecho de que serían tan catastróficas sus consecuencias que nadie pensaría como probable que alguien tomara la decisión de arrojarla.
 
 
Sin embargo, aunque pocos crean que la suspensión de pagos por parte del gobierno norteamericano sea algo que vaya a ocurrir, la simple posibilidad –que no probabilidad de que se dé, puede generar una quincena de vaivenes en los mercados. Sume a este cuadro la crisis en Italia, que podría derivar en la caída de su gobierno, y quizás una nueva crisis del euro, y encontrará un panorama internacional bastante complicado como para que tengamos un otoño de esos que no se van a olvidar.
 
 
El IVA contra el ISR
 
 
Desde hace varios meses, los informes de finanzas públicas han reportado crecimientos espectaculares en la recaudación del ISR y caídas en la captación de IVA.
 
 
Hasta el mes de agosto, el sistema renta (ISR-IETU-IDE) captó 14.1 por ciento más que en el mismo periodo del 2012 mientras que el IVA cayó en 7.9 por ciento.
 
 
La explicación de estas diferencias tan notorias es que hasta el año pasado, las compensaciones por saldos a favor de cualquier impuesto se aplicaban contra el ISR; ahora se aplican contra el impuesto que originó el saldo a favor.
 
 
Esto propiciaba que las cifras, hasta el año pasado, subestimaran la recaudación efectiva por concepto del ISR y sobreestimaran las de otros impuestos.
 
 
Como la mayor parte de los saldos a favor se originan por el IVA, resulta entonces que hasta el año pasado, el impuesto cuya recaudación más sobreestimaba era el IVA.
 
 
Así que, si se quiere saber cómo va la evolución de los dos impuestos, tomándolos en conjunto para evitar distorsiones en la contabilidad, el resultado es un crecimiento real de 5.6 por ciento hasta el mes de agosto.
 
 
Por cierto que, de acuerdo con el calendario de gasto publicado el 11 de enero de 2013 en el Diario Oficial, el gasto neto del sector público debería haber sido de 294 mil 637 millones de pesos en agosto.
 
 
De acuerdo a los datos del Gasto Neto Pagado la cifra fue de 277 mil 3 millones de pesos.
 
 
Aunque es probable que la diferencia de 17 mil 634 millones que existe derive de diferimiento de pagos y se regularice en el mes, en los acumulados hasta agosto, todavía hay una caída de 2.7 por ciento en términos reales respecto a los datos del 2012.
 
 
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