Opinión

Los riesgos de la elección

  
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Faltan 174 días para que se celebren las elecciones más complejas de nuestra historia. Miles de políticos mexicanos contenderán por 3,447 cargos de elección popular, en un contexto de máxima violencia criminal y de un muy adverso entorno económico. Lo harán con un árbitro electoral debilitado y con partidos sin clara identidad ideológica. Y para colmo, realizaremos elecciones bajo el asedio de la propaganda y el hackeo de los rusos. Comencemos por esto último.

Más allá de los dimes y diretes sobre la injerencia rusa en las elecciones mexicanas de 2018 (que Lorenzo Córdova y Luis Videgaray negaron rotundamente), están las muy recientes declaraciones del general H.R. McMaster, consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y principal asesor en política exterior de Estados Unidos, en el sentido de que “dentro de Europa esto lo hemos visto más recientemente con el referendo de independencia de Cataluña, en España, por ejemplo. Y de hecho, ya se han visto señales iniciales en la campaña presidencial mexicana”, señaló McMaster el pasado 15 de diciembre (Reforma, 6 de enero de 2017).

Hace algunos meses, el senador Armando Ríos Piter, en relación a la posible injerencia rusa en nuestras elecciones, propuso que se establecieran programas de contrainteligencia y que tejiéramos alianzas con los países que ya han padecido esta intromisión, para poder tomar medidas precautorias. Nada de esto se hizo. Pero puede hacerse. La pregunta es: respecto a la muy tangible amenaza que señala McMaster, ¿qué están haciendo la Secretaría de Gobernación, el INE, la FEPADE y Relaciones Exteriores?

Al parecer será una contienda de cinco: cuatro hombres (Ricardo Anaya, Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade y Jaime Rodríguez) y una mujer (Margarita Zavala). Para que los conozcamos se valdrán de 57 millones de spots, miles de discursos y entrevistas.

Espero que por lo menos organicen media docena de debates (tres del INE, tres por fuera) y que éstos sean claros, directos, ágiles y críticos.
Espero también que el tema de la seguridad sea central. No podemos seguir con esa altísima tasa cotidiana de muertos. López Obrador propone una muy polémica amnistía a los criminales como un modo de alcanzar la paz. No se han pronunciado Meade, Anaya, Zavala y El Bronco. Pero tendrán que hacerlo. ¿El Ejército a la calle o a los cuarteles? ¿Si no puede retirarse de la calle cuándo podrá irse a los cuarteles? Pero sobre todo: ¿es la punitiva la única vía? ¿La única forma de combatir el fuego es con fuego? Por un lado está el camino del perdón (con su raigambre religiosa); por el otro, el de la despenalización y las salidas de mercado. ¿Qué candidato podrá proponerlo como alternativa? ¿Veremos un debate avanzado –de reglas claras que faciliten el intercambio entre los candidatos– en el que se expongan las diferentes propuestas para salir del espantoso callejón de violencia en el que nos hemos metido? El PRI es el partido que debería presentar la propuesta más audaz, dado que es el responsable de la crisis actual y, como tal, no puede proponer seguir la misma ruta. Dudo que lo hagan.

Desde antes de que iniciaran las precampañas comenzó un ciclo de violencia política: asesinato de precandidatos, violencia en los mítines. Ya ocurrió, perfectamente dirigido, el primero de los saqueos a comercios. Las redes tendrán un papel muy relevante en estas elecciones, no exactamente para bien. Los periódicos no están en su mejor momento. La “sociedad civil organizada” ¿finalmente llegó a un acuerdo con el Frente; es decir, con el PAN y con el PRD? No lo parece. Todo hace suponer que al suprimir de su nombre la palabra “ciudadanos” dejaron de lado a esas organizaciones. En resumen: ni la sociedad civil ni los diarios ni las redes llegan en su mejor momento a esta elección. De las encuestas, mejor ni hablar.

No pudo ser peor el escenario en el que se desarrollarán estas elecciones. No me refiero a que ocurrirán en medio del Mundial de Futbol, sino a la muy desafortunada aprobación de la reforma fiscal de Trump, que disminuirá los impuestos a las empresas norteamericanas provocando su retorno a Estados Unidos. Las repercusiones de esta reforma en nuestra economía serán muy fuertes. Para paliarlas por motivos electorales pueden tomarse decisiones muy poco convenientes para el país. Si a ello sumamos el anuncio de una salida definitiva del TLC, la situación parece sumamente desfavorable. En este contexto sería muy difícil contener el discurso populista.

Cuidado con lo que deseas, dicen, porque puede cumplirse. Queríamos democracia. Llena de imperfecciones, pero tenemos democracia. ¿Dudas? Una de las formas más sencillas de saber si uno vive o no en una democracia, consiste en no saber, hasta el momento de depositar el voto en la urna, quién va a ganar la elección. Así nos encontramos en este momento. Están en juego 3,447 cargos. Está en juego el sentido del país.

Twitter: @Fernandogr

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