Opinión

Los retos de la reforma energética

A partir de la promulgación de la reforma energética he continuado escuchando dos comentarios: (1) No se ve claro que con la reforma energética haya habido realmente un avance; y (2) “el diablo va a estar en los detalles”, sobre todo en términos de la elaboración, discusión y aprobación de las leyes secundarias. A la luz de estos comentarios, parece que los grandes retos de la reforma estarán concentrados en materia de leyes, reglamentos y disposiciones, y que al final será complicado ver resultados evidentes. Yo creo que esta es una visión errónea sobre lo que va a suceder con la reforma energética. Desde mi punto de vista, hay dos asuntos que destacar: (1) La reforma que se aprobó vis-à-vis la que el Presidente Peña Nieto envió originalmente al Congreso; y (2) los que a mi parecer, serán los verdaderos retos de la reforma energética.

En cuanto al primer tema, la reforma aprobada fue mucho más ambiciosa que la que propuso el Ejecutivo, particularmente en cuanto a los esquemas de contratación. En la iniciativa original se incluían esquemas limitados, como el de utilidad compartida, que en mi opinión hubieran generado poco interés entre las empresas del sector privado.

Si ésta hubiera sido la reforma aprobada, entonces efectivamente “el diablo estaría en los detalles”, sobre todo en cuanto a las leyes secundarias, para poder tener una idea final sobre si el diseño de estos contratos realmente podría atraer inversión privada. No obstante lo anterior, considero que los esquemas de contratación aprobados -que incluyen licencias y producción compartida, entre otros-, permitirán a las empresas del sector privado participar en toda la cadena de producción de petróleo, gas y derivados en el sentido más amplio. Debido a lo anterior y dado que para la aprobación de las leyes secundarias sólo se necesita 50 por ciento más uno de los votos de ambas cámaras -en lugar de dos tercios como sucede con las reformas constitucionales-, creo que la aprobación de leyes secundarias va a ser un tema mucho más sencillo de lo que muchos creen.

En cuanto al segundo punto, creo que entonces los verdaderos retos de la reforma energética van a darse en la etapa de implementación. En particular, platicando con verdaderos expertos en el tema, considero que serán seis retos: (1) Infraestructura (e.g. disponibilidad y utilización de agua para la tecnología de fractura de las lutitas, carreteras para llegar a los pozos de gas shale); (2) comercio internacional (e.g. cruce fronterizo con EU de los vehículos con tecnología de factura de lutitas, importación y exportación de insumos para llevar a cabo los procesos de fractura y autopartes); (3) uso de tierra y trato con las comunidades (e.g. esquemas claros de contratación para trato de mediano plazo con la población para que no sucedan problemas como los que se han observado en algunos proyectos eólicos en Oaxaca o la determinación de montos de indemnización para quienes tengan posibles tierras para exploración o perforación de pozos de lutitas); (4) diseño de instrumentos financieros (e.g. instrumentos ad hoc para financiar proyectos cuyo esquema de riesgos es significativamente diferente al de otros proyectos que hasta el día de hoy se financian en México); (5) ilegalidad (e.g. ordeña de ductos); e (6) inseguridad (e.g. violencia relacionada con el narcotráfico -que si bien como he planteado en este espacio anteriormente veo una mejoría significativa-, todavía hay terreno que avanzar).

A manera de conclusión, considero que si se logran enfrentar los retos que menciono en el párrafo anterior -que considero muy posible-, México va a poderse beneficiar de esta reforma de manera significativa (Para más detalles, ver artículo “A explotar aguas profundas y pozos de lutitas”, 10 de diciembre, 2013).