Opinión

Los responsables del megadesastre

 
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(Edgar López)

Para los lectores que tienen problemas cardíacos o que juran que hay unicornios en el Popocatépetl, sugiero que abandonen este espacio y vayan directamente a otra sección menos estresante, tal vez a la sección de estilo.

Porque lo que les voy a comentar estresaría a cualquiera. ¡Listos! Y es que a estas alturas, con la información que tenemos, y viendo las dificultades que tiene el gobierno federal y los consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) de enfrentar las situaciones de conflicto, podemos afirmar que las elecciones del 7 de junio serán un desastre. La pregunta es si será un desastre con solamente costos políticos o un megadesastre con implicaciones en la seguridad nacional por la ingobernabilidad resultante. Lo más preocupante es que ante los resultados, el chivo expiatorio será el INE.

Aunque la responsabilidad del desastre será del gobierno federal y los partidos políticos. Por eso hay que hacer un llamado a que cada quien asuma sus obligaciones para mitigar el impacto del desastre.

¿Cómo asegurar que los candidatos a los dos mil 51 cargos públicos a nivel federal no estén vinculados con el crimen organizado?

Empecemos con que la irresponsabilidad de los partidos en la selección de candidatos. Uno se imaginaría que a la luz de la tragedia de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y el papel que jugó el expresidente municipal de Iguala, los partidos tomarían pasos contundentes para asegurar que sus candidatos no tuvieran conexiones con grupos del crimen organizado. Todos los partidos juraron asegurar la “honorabilidad” de sus candidatos, pero en realidad no han hecho nada.

Lo interesante es que Andrés Manuel López Obrador, presidente del Consejo Nacional del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), dio instrucciones a Horacio Duarte, representante de su partido ante el INE, para que lleve ante la Procuraduría General de la República (PGR) y a las procuradurías estatales la lista de sus 300 candidatos a diputaciones federales, suplentes, así como diputaciones locales, presidencias municipales y regidurías “para que sean indagados […] que se sepa que los candidatos no tengan vinculación: primero, con la mafia del poder, con los delincuentes de cuello blanco, y segundo, que no tengan cercanía con la delincuencia organizada”. Desde la óptica de AMLO, la responsabilidad de identificar candidatos corruptos o criminales, como José Luis Abarca, es de las procuradurías y no de él y su partido. Y si resultan corruptos, pues [dirá] que las procuradurías hicieron mal su chamba, ¿verdad? ¿Cuál es la situación de todos los candidatos plurinominales que ganaron la tómbola de Morena? ¿Fueron vetados, investigados o simplemente la “suerte de la tómbola” también asegurará que sus candidatos no sean megacriminales?

Y el resto de los partidos están en una situación similar. Obviamente grupos criminales –hoy más que nunca– aprovecharán. Esta situación no sólo impacta las elecciones; candidatos y candidatas vinculados al crimen organizado promoverán violencia para asegurar sus victorias y consolidar su poder.

Y la violencia que veremos en las siguientes semanas la proveerá no sólo la narcopolítica, también la violencia política. Hoy más que nunca los candidatos requerirán protección y resguardo. Y aunque el INE tiene la responsabilidad de pedir seguridad, es la Secretaría de Gobernación la que concede. ¿A quién van a culpar si hay un atentado en contra de un candidato? ¿Al INE o al gobierno federal?

Ya hay amenazas por parte de movimientos sociales y sindicales de evitar que se lleven a cabo elecciones en por lo menos siete estados. La Secretaría de Gobernación ya señaló que los responsables de proporcionar seguridad serán los marinos. ¿Cómo proteger urnas y electores ante grupos que quieren, que buscan, que desesperadamente anhelan un mártir el día de las elecciones?

Ante la falta de credibilidad del gobierno federal y los gobernadores aumentan la crisis y la posibilidad de que las elecciones se definan en tribunales y en las calles. No por el electorado. Ante la inestabilidad que podría presentarse, desde protestas hasta movimientos sociales y la elección de narcogobernantes, ¿algún lector quiere apostar al liderazgo en crisis de la clase política?

Y a todo esto, ¿alguien ha visto al secretario de Gobernación? Hoy más que nunca se requiere de un secretario con presencia, que dé certeza y credibilidad al proceso.

Sí, pareciera que estamos enfrentando un megadesastre electoral y político.

Twitter: @Amsalazar

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