Opinión

Los republicanos reformistas no tienen base electoral

 
1
 

 

 [El Obamacare no es un desastre y los estadounidenses enfrentan la posibilidad de una tasa decente de crecimiento económico / Bloomberg]

Ross Douthat, mi colega de The New York Times, publicó recientemente una crítica sincera y maravillosamente escrita sobre la página editorial de The Wall Street Journal, la cual —¡sorpresa!— se opone decisivamente a cualquier desviación de la agenda de recortar los impuestos a los ricos. (Definitivamente vale la pena leer la publicación en su blog: nyti.ms/22LERfO.)

Pero mi pregunta es: ¿Los republicanos reformistas como Douthat realmente creyeron que había alguna posibilidad de que sus ideas pudieran avanzar dentro del partido? De ser así, fueron notablemente ingenuos.

Después de todo, ¿qué es el Partido Republicano moderno? Un modelo simple que tome en cuenta casi todo lo que vemos actualmente describiría al partido como una máquina diseñada para aprovechar el resentimiento de los blancos a favor de ingresos más altos para la clase donadora.

Lo que llamamos institución republicana es una red de organizaciones que representan los intereses de los donantes porque son financiadas con dinero de los donantes. Estas organizaciones imponen la pureza ideológica con una combinación de premios y castigos: apoyo garantizado para los políticos y eruditos que se comporten como es debido; sanciones contra cualquiera que se aleje de la ortodoxia; excomunión a los expertos con pensamiento independiente, y desafíos importantes para los políticos imperfectamente confiables.

Para un observador casual, pudiera parecer que el partido participa en una verdadera discusión y análisis político; pero eso sólo es un espectáculo para los medios. ¿Puede imaginarse siquiera no estar seguro de cómo resultará un estudio de la Fundación Heritage sobre cualquier tema importante? La verdad es que las ideas de política de la derecha no han cambiado en décadas.

Entonces, ¿por qué está quebrándose este sistema ahora? No es porque los acontecimientos hayan cuestionado la ortodoxia. Al contrario, las predicciones fallidas nunca han causado la más mínima modificación en las afirmaciones: la misma gente que pronosticó que el aumento a los impuestos de 1993 del presidente Clinton aniquilaría empleos y que la Ley de Servicio Médico Accesible del presidente Obama sería un desastre económico actualmente está haciendo predicciones confiadas sobre los efectos saludables de recortar los impuestos.

El problema, más bien, parece ser la demografía del país: una población cada vez más diversa significa que el partido tiene que ir más allá del resentimiento de los blancos, pero los estadounidenses blancos resentidos no quieren saber nada de eso. Ah, y a la base nunca le importó la ideología del Partido Republicano.

Twitter:
 @NYTimeskrugman

También te puede interesar:
Asimetría partidista
Cómo es que “sentir a Bern” puede llevar a distorsiones
Hora de realismo, no de magia