Opinión

Los rencores de Zavala

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Juan Ignacio Zavala. (ilustración)

Desde hace algún tiempo Juan Ignacio Zavala se muestra exasperado y agitado en redes sociales con mis columnas periodísticas. Tiene todo el derecho a molestarse con mis textos o con el mundo –como de hecho ocurre–, pero preferiría que argumentara.

Ayer calificó como “la oda a Peña” mi columna en la que digo que Peña Nieto pudo con Elba Esther Gordillo y que también va a poder con la CNTE.

Lo anterior, expuse, a diferencia de su cuñado el expresidente Calderón y su antecesor Vicente Fox, para quien Zavala trabajó nada menos que en Los Pinos.

El exfuncionario foxista, ahora fuera del presupuesto, convertido en un tipo sin oficio ni beneficio, quiere que todo mundo odie a Peña Nieto como él lo odia.

¿Qué le hizo Peña Nieto a Zavala y a los suyos, es decir a Felipe Calderón y su grupo, para tenerle una animadversión histérica como la que le profesa Juan Ignacio?

Lo único que les hizo fue protegerlos de investigaciones y malos tratos que suelen ser frecuentes en los cambios de administración.

Se equivocó Peña Nieto. Debió haber investigado a la administración de Calderón en lo que fueron las anomalías más evidentes. La Estela de Luz. Las compras de medicinas a precios inflados en el ISSSTE. Los sorteos amañados de Pronósticos Deportivos. Obras públicas con constructoras favoritas. Más el largo etcétera que puso la Auditoría Superior de la Federación.

Para eso es, entre otras cosas, la alternancia. Para que se vigilen unos a otros. Y la administración de Peña Nieto no tocó a la de Calderón. Mal hecho.

Sin embargo, ahora que Margarita Zavala, hermana de Juan Ignacio, ha decidido lanzarse por la Presidencia de la República, todo eso y más va a salir a flote. Es inevitable.

Así es que Juan Ignacio, en lugar de farfullar requiebros, debería construir argumentos, porque los va a necesitar para lo que viene. Ya en la arena política, dejarán de ser intocables.

Sostengo que Elba Esther Gordillo, expriista, fue más poderosa que nunca en los sexenios de Acción Nacional.

En lugar de desmontar su imperio, Fox y Calderón financiaron con recursos públicos su fortalecimiento.

Que diga lo anterior le duele a Zavala, porque me refiero al sexenio en que fue alto funcionario de la Presidencia, y luego al de su cuñado.

Yo perdí la dirección de un periódico por criticar a Elba Esther Gordillo, en el sexenio de Felipe Calderón. La profesora estaba en la plenitud de su poder.

Juan Ignacio Zavala, en cambio, repartía boletines de la Presidencia en los que se adulaba a la mujer que controlaba la educación, y después le hizo la vida imposible a una secretaria que quería modificar ese cogobierno: Josefina Vázquez Mota.

Si queremos enriquecer el debate público, que sea con argumentos. No tengo los odios y rencores de Zavala hacia Peña Nieto. ¿Lo odia porque protegió a colaboradores de su cuñado (por quien voté y si retrocediera el tiempo volvería a votar por él)? Que extraño ser humano.

Twitter:
 @PabloHiriart

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