Opinión

Los rebeldes 'bendicen' bombardeo aéreo; AbuKhalil lo condena

 
La intervención hebrea en la guerra de Siria, en beneficio de los rebeldes aunque su presunto blanco hayan sido misiles tierra-tierra Faté (Conquistador)- 110 de diseño o fabricación iraní que Damasco entregaría al Hezbolá, marca una peligrosa escalada en el conflicto, que puede tener resultados inesperados para Israel, Estados Unidos, Turquía y las monarquías medievales del Pérsico que se alinearon contra el presidente Bashar el Assad.
 
Por lo pronto, As'ad AbuKhalil, profesor de ciencias políticas en la Universidad Estatal de California en Stanislaus y autor de la popular bitácora The Angry Arabs News Service, condenó ayer la 'bendición' de los bombardeos aéreos expresada por un vocero de los insurgentes en la televisión hebrea, lo que los coloca, afirmó, en el mismo nivel que el Ejército del Sur de Líbano, la milicia derechista cristiana dirigida por Antoine Lahad que apoyó la ocupación israelí de ese país en 1984-2000 hasta su derrota a manos del Hezbolá.
 
Nacido en 1960 en Tiro, Líbano, pero afincado en EU, AbuKhalil, quien se describe como 'exmarxista leninista y ahora anarquista, feminista y ateo secular' -con una dura oposición a Israel por su dominio de Palestina, pero también hacia el sectarismo libanés, que opina, generó una "coexistencia de sangre, conflictos y luchas civiles"-, había simpatizado con el levantamiento contra El Assad; no obstante, hace notar Moon of Alabama, acaba de reconocer en su blog:
 
"Esto nunca fue una revolución. Junto a otros izquierdistas en Líbano, suscribí una petición poco después de los hechos en Deraa (donde los disidentes sirios fueron reprimidos) en la que denunciamos al régimen y rechazamos su versión de grupos armados que recorrían el país tiroteando a la gente. Ahora pienso que estaba totalmente equivocado: Creo que dichos grupos fueron preparados a atacar cuando llegaran sus órdenes (de Israel y de los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico). Tienen una misión y ésta no tiene nada que ver con la causa de la liberación de un régimen tiránico".
 
Laicos
 
Hasta The New York Times, prosigue MoA, destaca que "en ningún lugar del país controlado por los rebeldes hay una fuerza secular de la que se pueda hablar. Desde su inicio en Deraa las protestas violentas surgieron en mezquitas. En marzo de 2011 un alijo de armas fue hallado dentro del templo Omarí en Deraa. Todos los batallones fundados por grupos insurgentes fueron bautizados con nombres de personalidades o de lugares sunitas venerados. Era por tanto absolutamente claro, al comenzar, que esta era una guerrilla sectaria, con respaldo extranjero".
 
Lo que ocurrirá a continuación, adelanta, será una respuesta bélica a Israel, pero no inmediata. Hace seis días el gobierno de Benjamin Netanyahu convocó sorpresivamente a sus reservistas para maniobras en la frontera con Líbano, en caso de una reacción rápida a su ofensiva aérea, la tercera del año. Sin embargo, no podrá mantenerlos ahí por mucho tiempo, pues el costo económico sería muy alto.
 
Como se indicó la semana pasada, los bombardeos israelíes se producen justo cuando El Assad había asestado fuertes golpes a los fanáticos seguidores de Osama ben Laden, que rechazarán la obvia cooperación entre Israel y el Ejército Sirio Libre (el grupo 'moderado' que EU dice ayudar, si bien la campaña militar es del Frente El Nosra, aliado de El Kaida). Al estallar la lucha, muchos yijadís del exterior llegaron a Siria creyendo en la causa de enfrentar a un régimen 'no islámico', aunque cambiarán de opinión, en momentos clave por el fin de las deserciones en las fuerzas gubernamentales y cuando los rebeldes no superan los 30,000 hombres.
 
Agrega MoA que "los árabes enojados cada vez entienden mejor de qué se trata esta guerra. No seguirán peleando contra Siria y el ataque israelí aceleró el proceso", sin el cual, apuntamos por nuestra parte, se dificultará lanzar una ofensiva sobre Irán, pese al plan norteamericano, reportado por The Sunday Times, para crear un 'creciente moderado' entre Arabia Saudí, Jordania, Israel, Turquía y los reyezuelos fundamentalistas del Pérsico, a fin de 'disuadir y contener' a Teherán.