Opinión

Los problemas del euro no solo afectan a los países del sur

 
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Krugman.

El Financial Times publicó recientemente un artículo interesante, aunque confuso, sobre los problemas económicos de Finlandia (léalo aquí: on.ft.com/1wuCvT4). Haga caso omiso de los números, que hasta donde sé están todos equivocados (¿Se está convirtiendo esto en un sello distintivo del FT?); de forma más crucial, alguien parece estar confundido con respecto a la diferencia entre salarios y costo laboral unitario.

Si ve los números de la página de Internet de The Conference Board (bit.ly/1dpcMmr), encontrará que Finlandia efectivamente ha registrado un rápido aumento en el costo laboral unitario, pero no debido a una explosión salarial: todo tiene que ver con el colapso de la productividad de la manufactura.

Pero la historia más general en este caso es que vemos cada vez más que el problema del euro se extiende mucho más allá de los problemas de los deudores europeos del sur. El desempeño económico también ha sido bastante malo en algunas naciones del norte con buena calificación crediticia y bajo costo de endeudamiento, incluyendo Finlandia, Países Bajos y Dinamarca (que no está en el euro pero lo sigue).

¿Qué está pasando?

Bien, en el caso de Finlandia estamos viendo los clásicos problemas de choques de asimetría en un área monetaria que no es óptima. Los dos principales sectores exportadores de Finlandia, productos forestales y de Nokia, han fracasado. Esto crea la necesidad de una caída drástica en los salarios relativos para compensar los mercados perdidos, pero dado que Finlandia ya no tiene su propia moneda, este ajuste debe tomar la forma de una lenta y agobiante devaluación interna (motivo por el cual, por cierto, la confusa discusión sobre los salarios convierte al artículo del FT en un disparate).

Los problemas del euro, en otras palabras, no fueron causados por un brote de irresponsabilidad fiscal que no recurrirá si se puede hacer que los griegos obedezcan. En un sentido profundo, los problemas ni siquiera fueron resultado de grandes flujos de capital que no quieren regresar. Todo el proyecto de la moneda única fue fallido desde el principio y seguirá generando nuevas crisis, incluso si Europa de alguna forma supera esta.

La enfermedad finlandesa

Vale la pena enfatizar qué tan malo ha sido el desempeño de Finlandia. Para los finlandeses, la gran depresión que recuerdan es el desplome que sucedió al principio de la década de 1990, que fue motivado por la combinación del estallido de una burbuja inmobiliaria y el colapso de la Unión Soviética, al lado.

El resultado fue una caída muy desagradable y una recuperación aplazada. Pero en esta ocasión, aunque el desplome en el PIB per cápita no ha sido tan marcado, ha sido mucho más persistente.

¿Por qué Finlandia no puede recuperarse ahora? La deuda no es un problema; los costos de endeudamiento del país son muy bajos. Todo tiene que ver con la camisa de fuerza del euro. En 1990, el país podía devaluar, y lo hizo, alcanzando una ganancia rápida de competitividad. Pero en esta ocasión, no hay una forma rápida de hacer ajustes ante choques adversos.

Esto no debería ser una sorpresa; es el corazón del argumento clásico de Milton Friedman a favor de los tipos de cambio flexibles y, a su vez, del trueque que está en el centro de la teoría del área monetaria óptima. El problema en Finlandia es indicativo de lo que todo mundo esperaba que saliera mal con el euro.

El problema en Grecia, mientras tanto, representa otro nivel más de daño que nadie vio venir.

Twitter:@NYTimeskrugman

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