Opinión

Los privilegios de los petroleros


 
¿Sabe usted cuál es el ingreso bruto promedio que eroga Pemex en servicios personales por cada trabajador activo en la empresa?
 
 
Son 43,731 pesos mensuales por persona. La cifra incluye las erogaciones totales por servicios personales. Para este año se destinarán a ese propósito 80,413 millones de pesos, de acuerdo al Presupuesto de Egresos.
 
 
Y, el más reciente reporte que la paraestatal envió a la Bolsa, da cuenta de 153,233 trabajadores.
 
Así que, simplemente haga las divisiones y obtendrá el resultado.
 
 
No piense que cada trabajador percibe esa cifra de ingreso mensual. Se trata de un promedio, y además incluye todos los conceptos que usualmente se agrupan en el renglón de servicios personales en la contabilidad pública, entre otras cosas, todas las prestaciones.
 
Si así están las cosas, ¿por qué en la revisión del contrato colectivo de Pemex con su sindicato no hubo ningún cambio de fondo?
 
 
Con el antecedente de que el propio director general de la empresa se ha referido –incluso ayer mismo- a la necesidad de modificar el régimen de pensiones de los trabajadores de la paraestatal, sólo veo dos explicaciones probables.
 
 
La primera es que el gobierno haya tomado la decisión de no abrir otro frente de conflicto en la perspectiva de que viene una reforma constitucional en materia de hidrocarburos.
 
 
Aunque hayan existido condiciones para modificar esa relación laboral, al menos en cuanto a pensiones, parece haber sido una parte de la negociación no hacerlo ahora, para que el sindicato respalde los cambios que se van a proponer en las próximas semanas.
 
 
La segunda posibilidad es que se haya decidido separar la negociación de las pensiones del resto de puntos del contrato y que vayamos a ver en las próximas semanas la reforma pensionaria de Pemex con un cambio de régimen para los nuevos trabajadores, al estilo del ISSSTE o IMSS.
 
 
No se han revelado aún los detalles del convenio de productividad que se acordó pero no sería descartable que en él estuvieran contenidas algunas modificaciones importantes en la relación de la petrolera con sus trabajadores. Sin embargo, hasta no ver los detalles no se podrá saber cuál es su alcance.
 
 
Por otra parte, la semana pasada, la paraestatal dio a conocer sus resultados al segundo semestre. En ellos se observa que los pasivos laborales alcanzaron un monto de 1 billón 327,865 millones de pesos.
 
 
Aunque la cifra sea espectacular, no habría problema si los recursos para pagar existieran, es decir si esa deuda estuviera fondeada.
 
 
El tema es que no se ha generado la reserva para cubrirla, lo que va a producir presiones financieras en el futuro. Y, en esta revisión de cifras el otro tema que ayer salió a colación es el asunto fiscal.
 
 
Es cierto que se requiere una revisión profunda del esquema fiscal de Pemex, pero es totalmente engañoso comparar los impuestos con las ganancias de la empresa, como a veces se hace.
 
 
En realidad, la mayor carga impositiva de Pemex deriva de su actividad de extracción de crudo.
 
 
Y, sin embargo, las pérdidas que tiene la empresa no provienen de que la filial PEP pague mucho, sino de la ineficiencia de otras filiales, principalmente Refinación.
 
 
Aunque se bajara la carga fiscal a PEP, de todas maneras tendrían la carga de las pérdidas de casi 80,000 millones de pesos que tuvo Pemex Refinación en el primer semestre del año.
 
 
Tiene razón, el director general de Pemex, el problema de la petrolera va mucho más allá de lo fiscal. Ayer se reiteró que la reforma energética se presentará antes que la reforma hacendaria.
 
 
Ésta se dará a conocer públicamente el 8 de septiembre mientras que la propuesta en materia petrolera será entregada en agosto.
Ya no falta mucho.
 
 
Twitter: @E_Q_