Opinión

Los priistas revisan
su método

    
1
   

   

consejo del pri

En diversos medios se comenta la próxima Asamblea Nacional del PRI. Como de costumbre, el priismo no pierde sus dotes de mago del suspenso y aprovecha esa, todavía vigente, figura del 'tapado' para hacer sentir 'los cambios' en el partido, que en el fondo no son otra cosa que 'la voluntad', siempre sabia y atinada, del jefe.

Aunque ha perdido peso en el ambiente nacional el 'tapadismo', la selección del candidato del PRI a la presidencia del país ha sido un evento por sí solo. Estén en situación de ganar o de perder, 'la tenebra', la adivinanza, el comentario de uno y de otro sobre quién debe ser y por qué va a ser fulanito de tal el candidato. Es algo que trasciende al priismo. Es un pasatiempo nacional. Los miembros de otros partidos ven con más interés lo que pueda suceder en el PRI que en su propio partido. Es un entretenimiento a nivel nacional de la clase política y de los medios de comunicación. Se hacen quinielas, reportajes, cuadros comparativos con los posibles candidatos, sus virtudes, sus tropiezos, el equipo al que pertenecen, los amigos que tienen, su don de gentes, sus pasatiempos y aficiones. El 'tapadismo' es una más da nuestras formas de entretenimiento.

Hay que decir que incluso mientras estuvieron fuera del poder, su proceso de selección llamaba la atención. Se hacían reglas para descarrilar contrincantes, se ponían requisitos imposibles de cumplir por los enemigos de los jerarcas del partido. Todo se amoldó a que se perfilara y quedara Peña Nieto como candidato. Finalmente, al priismo siempre lo aglutinó el poder, el estar entorno al indicado. Ahora con presidente –aunque sea impopular– el priismo regresa a sus métodos de selección. Ya se habla de quitar los 'candados' –así les pusieron ellos– para ser candidatos.

Los partidos políticos tienen la obligación de cambiar sus reglas conforme a los tiempos, no amoldarlos a las personas. Lo que fue exitoso, y provechoso en una época, puede ser contraproducente en otras. Es el caso del PAN con su democracia interna que tanto le sirvió y lo unificó durante varios años. Ahora una elección interna es garantía de pleito en público y de que el ganador salga peor tratado por sus compañeros que por sus adversarios de otros partidos. Las campañas internas se han convertido en guerras civiles. No es extraño que ninguno de los gobernadores panistas que ganaron las elecciones en 2016 haya pasado por alguna elección interna.

El PRI sabe que sus 'candados' le quitan competitividad. Ser priista de cepa puede ser una gran cosa entre los amigos del partido, pero parece ser que no es muy bien recibido por la ciudadanía en general. Si su potencial de competencia está entre quienes no son priistas activos, deberá buscar a cercanos, pero que no traigan el sello de priistas en la frente. Todo indica que ahí está su posibilidad de competir. Los candidatos que ganan son los que logran obtener más votos de los que tiene su propio partido. Pero por lo pronto, podemos volver a las quinielas y al mexicanísimo juego del 'tapado', de quién será el bueno, el favorito del presidente.

Twitter: @JuanIZavala

También te puede interesar:

Pasar un mal rato
Vivir en el hoyo
Coahuila, todo mal