Opinión

Los precios con "alas"


 
Una vez más, estamos en un momento en el que hay precios que ya se fueron a las nubes.
 
Hay aumentos de precios que son malos y otros que... son peores.
 
Bueno, para el bolsillo en realidad son tan negativos unos y otros, aunque su significación pueda ser diferente.
 
Esta semana el INEGI dará a conocer la inflación de abril. La de la primera quincena tuvo una tasa anual de 4.7%; es decir, 1.7 puntos porcentuales por arriba del objetivo del Banco de México (Banxico).
 
La del final de este mes no estará lejos de esta cifra. Y, sin embargo, no sonaron las alarmas del banco central ni se desataron acciones para tratar de frenar estos incrementos.
 
La razón es que hay un indicador que se difunde poco, pero que, de acuerdo con muchos bancos centrales, mide mejor las tendencias inflacionarias: la inflación subyacente, algo así como la "inflación genuina".
 
La medición del indicador a la primera quincena del mes pasado fue de 3%, y no sería raro que incluso fuera menor al finalizar abril.
 
Pero una cosa son las preocupaciones de los banqueros centrales y otra la realidad percibida por las amas de casa.
 
Ya tuvimos en abril una racha de incrementos en los alimentos, y probablemente se agraven en mayo con el alza del pollo y el huevo.
 
El huevo volvió a subir ante las noticias relacionadas con un nuevo brote de la gripe aviar y se cotiza hasta en 40 pesos por kilo. Esto representa ya un incremento de poco más de 50 por ciento respecto del cierre de año y de poco más de 100% en relación con las mismas fechas de 2012.
 
El pollo va también para arriba. Los precios promedio reportados por el INEGI en la zona metropolitana de la ciudad de México refieren niveles de hasta 74 pesos por kilogramo en su venta en piezas.
 
Aun antes de que se dieran todas estas alzas recientes, los precios de algunos alimentos multiplicaban hasta por 5 veces los niveles de la inflación media, ya de por sí elevados.
 
Las frutas y verduras, en su conjunto, se incrementaron a una tasa anual de 23.2% hasta la primera quincena de abril.
 
El hecho de que los incrementos de estos precios se deban a factores climáticos en su mayoría y, por lo tanto, vayan a ser transitorios, hacen que la preocupación del Banxico sea menor.
 
Sin embargo, todo indica que los precios de los alimentos no van a ceder de manera importante en los siguientes dos meses.
 
Es más, es probable que sea en ese lapso cuando se llegue a su pico.
 
Pero olvidémonos por un momento del banco central y pensemos en la política.
 
El próximo 7 de julio habrá elecciones locales en 14 entidades del país. Aunque existe la presunción de que el PRI podría ganar en la mayoría de ellas, incluso en la única de gobernador, en Baja California, las cosas se le pueden complicar con el telón de fondo de las alzas de precios.
 
Así, sea inflación coyuntural o subyacente, como le decía, para el bolsillo resulta el mismo golpe.
 
Hay otro dato interesante que amerita consignarse.
 
El año pasado se levantó la Encuesta Nacional de Ingreso Gasto de los Hogares, entre agosto y noviembre.
 
Los resultados de esa consulta servirán como base para que el Coneval presente sus análisis en cuanto a medición de la pobreza.
 
Justo en esos meses, los incrementos de los precios de los alimentos no bajaron de una tasa anual de 9 y en algunos casos superaron la de 10%.
 
No sería ninguna sorpresa que cuando, en el curso de los próximos meses, probablemente en julio, se reportara un incremento de los niveles de pobreza en 2012 en México con relación a 2010 y también respecto de 2008.
 
Más allá de las políticas sociales, los precios de los alimentos son uno de los factores que más pesan en la determinación de la pobreza.
 
A ver si este gobierno ya aprendió la lección.
 
Twitter: @E_Q_
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx