Opinión

“Los planes son inútiles, pero la planeación lo es todo”

 
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Planeación. (CONTAGIO EMPRESARIAL)

“Plans are worthless, but planning is everything.”
Dwight Eisenhower


En la biografía de Lee Iacocca, quien fuera CEO de Ford Motor Company y posteriormente rescatara a Chrysler, hay un pasaje que siempre me ha impresionado. El jefe de Iacocca en Ford era nada menos que Robert McNamara, en aquel entonces, CEO de la empresa, aunque luego se convirtió en el secretario de Defensa de Estados Unidos y en el presidente del Banco Mundial.

Quienes conocieron a McNamara afirman que era una persona extremadamente inteligente, Y Iacocca comparte una conversación con él que lo demuestra:
—Bob, dame un minuto quiero explicarte una idea estupenda.

—Por favor, pónmela por escrito.

—Te la explico rápido, ¿para qué la escribo?

—Si no puedes escribirla, no tienes una idea.

La petición que McNamara le hizo a lacocca es precisamente el punto clave de una planeación, en este caso para presentar una idea. Escribir significa pensar, ordenar las ideas, elegir las palabras que expresen de la manera más clara posible la idea a exponer. También implica cierto orden para acomodar nuestros pensamientos y juicios, es decir, se trata de un esfuerzo de concentración y preparación.

También lo dijo el general Dwight Eisenhower, un militar y político que sirvió en la Segunda Guerra Mundial y se convirtió en el 34º presidente de los Estados Unidos: “Los planes son inútiles, pero la planeación lo es todo”.

El emperador Napoleón, otro gran general, afirmaba por su parte: “Planeo mucho mis batallas, aunque nunca me salen como las planee”.

Y bueno, yo digo que aunque no le salían exactamente como las había planeado, casi siempre las ganaba.

La planeación es una actividad muy importante para prepararse para el futuro o para realizar una actividad aparentemente sencilla, como hacer el ejercicio de planear por la noche el día siguiente.

Un ejemplo de la vida cotidiana enmarca esta idea. A nadie se le ocurriría, en época de vacaciones, ir al aeropuerto para ver a qué lugares hay vuelos para comprar ahí un boleto e ir a ese destino. Los viajes se planean, así como, la vida se planea.

Ya lo afirmaba el empresario y escritor estadounidense Jack Welch en su biografía, que precisamente se intitula así: ‘Controla tu destino…, o alguien lo hará por ti’.

La planeación no es otra cosa que un proceso y, como todos, tiene como resultado un producto. En este caso, puede resultar un plan de negocio para empresa que inicia o que va a incursionar en nuevos mercados, en el desarrollo de una estrategia para la empresa o para alguna línea de negocio, y hasta en el proceso de definir el modelo de negocio a adoptar.

La planeación comprende los dos primeros elementos del Saber Prudencial, escritas por primera vez por el doctor Carlos Llano, fundador del IPADE Business School, en su libro Análisis de la Acción Directiva.

Primero, la elaboración de un diagnóstico que considere un autodiagnóstico, es decir, entender las capacidades o competencias que se tienen y las limitaciones; además de un diagnóstico del sector sobre las oportunidades y amenazas.

El segundo elemento implica tomar una decisión sobre qué se pretende hacer y cómo se hará en términos de formular una estrategia, un plan de acción o un modelo de negocio.

Es cierto que —como afirmaba Napoleón— a veces las cosas no salen como se planearon; y quizá por ello Eisenhower afirmaba que los planes son inútiles.

Entonces ¿para qué planear? La respuesta es que porque planear nos pide hacer un recorrido que nos obliga a conocernos mejor, a conocer mejor al entorno, a plantear escenarios posibles, a evaluar nuestras fuerzas, a reconocer nuestras limitaciones, a ver las tendencias y las tecnologías han surgido que pueden modificar de raíz (o lentamente) la situación actual.

Éste es el verdadero valor de la planeación: cuestionarnos muchos temas, lo que nos prepara para el futuro y para llegar a donde queremos, aunque no sea precisamente de la manera en que lo decidimos.

Termino con otra cita, de Steve Jobs, que bien puede aplicarse a la planeación: “El recorrido es la recompensa”, donde el recorrido es la planeación.

El autor es profesor del Área de Política de Empresa (Estrategia y Dirección) en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) y Director de Programas In-company en la misma institución.

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