Opinión

Los perros del vecino del doctor Carstens

26 septiembre 2013 5:2

 
Pues vaya que deben ladrar fuerte los perros de su vecino para quitar el sueño al gobernador del Banco de México.
 
Con evidente intención humorística, Agustín Carstens refirió hace un par de días, en el marco del foro de Forbes, que a él sólo le quitan el sueño los perros de su vecino, pero no las condiciones de la economía.
 
La referencia tiene que ver con los pronósticos que se han hecho respecto al riesgo de que México sufra una recesión o el peligro del déficit público para el que se está pidiendo autorización al Congreso en el paquete económico del 2014.
 
No es gratuita la consideración que se ha hecho respecto a esos dos riesgos.
 
Veamos el asunto de la recesión. Si nos atenemos al “reloj de los ciclos económicos” del INEGI y seleccionamos los llamados indicador coincidente y adelantado, encontramos que de hecho, desde mayo ya estamos en zona de recesión… sin que eso implique que allí sigamos por mucho tiempo.
 
La buena noticia es que ayer mismo, al darse a conocer el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) correspondiente a julio, se observó una recuperación con respecto a junio.
 
No es sorpresivo. De acuerdo con la más reciente encuesta quincenal entre especialistas que realiza Banamex, el crecimiento de la economía en el segundo semestre será de 2.0  por ciento, por lo que no es imposible que el registro de 1.7 por ciento en julio dé la tónica de lo que va a ser la última parte del año.
 
Y aunque la cifra es muy mala respecto a lo que necesitamos, no corresponde a una recesión.
 
En torno al déficit público previsto para el próximo año, de 3.5 por ciento del PIB, de acuerdo a la medición tradicional, creo que es una cifra perfectamente manejable que puede aprovechar las bajas tasas que todavía prevalecen en los mercados y que resulta financiable si –como se plantea tiene un trayecto a la baja a partir de 2015.
 
No obstante lo anterior, no pareciera que el panorama de la economía sea como para dormir a pierna suelta… salvo por los ladridos de los canes del vecino de Carstens.
 
Las inquietudes como para quitar el sueño no son pocas.
 
De entrada, desde los próximos días, el debate sobre el Presupuesto y el techo de la deuda en Estados Unidos van a generar inquietud en los mercados financieros pues hay riesgos de que el gobierno de Obama se quede pronto sin dinero por las diferencias entre partidos.
 
Pero además, dentro de un mes, el Banco de México deberá definir si hace buenos los pronósticos de los expertos y vuelve a bajar otro cuarto de punto las tasas de interés para incentivar la actividad económica.
 
Y no nos podemos sentir tranquilos tampoco respecto al curso de los cambios estructurales en la economía.
 
Es cierto que hoy, como nunca desde hace más de dos décadas, hay condiciones para una reforma energética de fondo y un cambio fiscal importante, además de la reforma en curso en las telecomunicaciones y competencia.
 
También está la educativa que tantas chispas han sacado y que tanto nos ha hecho padecer a los habitantes de la Ciudad de México.
 
A la vuelta del tiempo, el resultado que se busca es un incremento de la productividad de nuestra economía que se debe traducir en un aumento de los ingresos reales de las familias.
 
Sin embargo, hay que ser realistas y entender que aún en el mejor de los escenarios, los efectos de los cambios no serán inmediatos.
 
El 2014 no va a ser un año brillante en materia de desempeño económico.
 
Estaremos sujetos a los vaivenes de los mercados y de la economía internacional.
 
Así que ojalá el doctor Carstens mantenga el sueño ligero porque hay muchas más cosas que nos pueden despertar… además de los ladridos.
 
 
Twitter: @E_Q