Opinión

Los pendientes para 2014


 
Después de cerrar un año complejo, en el que la economía mexicana habría registrado un crecimiento de 1.2 por ciento anual, el menor desde la crisis global de 2009, la perspectiva para 2014 es buena y apunta a una expansión del PIB de 3.4 por ciento, según el consenso de analistas.
 
 
La expectativa es favorable sobre todo por las reformas estructurales aprobadas, que en 2013 fortalecieron la plataforma de estabilidad macroeconómica del país para aspirar a mayores tasas de crecimiento.
 
 
El logro más importante del último año fue, sin duda, la aprobación de las reformas educativa, de telecomunicaciones y competencia económica, hacendaria, financiera y energética.
 
 
El mensaje principal es que se tuvo la capacidad de alcanzar acuerdos políticos, aunque la reforma hacendaria aprobada quedó muy lejos de ser la que México necesita y, más aún, de considerarse estructural.
 
Escenarios de crecimiento
 
El impacto que tendrán las reformas en el crecimiento económico fue calculado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en el Programa Nacional de Financiamiento del Desarrollo (Pronafide) 2013-2018.
 
En un escenario inercial se estima que el crecimiento del PIB será de 3.8 por ciento en 2015, pero de 4.7 por ciento con reformas.
 
Además, se estima que la instrumentación de las reformas incrementará el crecimiento potencial de la economía mexicana de cerca de 3.5 por ciento en su nivel inercial a 5.3 por ciento hacia 2018.
 
La aprobación de las reformas no es suficiente, por lo que su adecuada y oportuna instrumentación es esencial para lograr un crecimiento económico acelerado y sostenido en los próximos años.
 
Retos y desafíos
 
Al respecto, están pendientes las leyes reglamentarias en materia de telecomunicaciones y competencia económica, así como de energía, que son determinantes para dar certidumbre jurídica y promover la inversión en ambos sectores.
 
Otro reto en este año es contrarrestar los efectos adversos de la reforma hacendaria, que afecta a algunos sectores y grupos de población.
 
También induce a un mayor déficit fiscal, que pone en riesgo la solidez y sostenibilidad de las finanzas públicas.
 
 
Crecer 5 por ciento, meta
 
El mayor desafío es sentar las bases para que la economía mexicana crezca por arriba de 5 por ciento en los próximos años acorde con las necesidades del país.
 
Ello implica que México invierta recursos por más de 25 por ciento del PIB, incluyendo inversión pública y privada.
 
Para lograrlo, es necesario mantener un clima de estabilidad económica que propicie confianza en los empresarios nacionales e inversionistas extranjeros.
 
Lo anterior precisa un manejo adecuado de las políticas fiscal y monetaria.
 
 
El Pronafide prevé un aumento en el financiamiento interno al sector privado de 25.7 por ciento del PIB en 2012 a 40 por ciento en 2018.
 
 
Alcanzar esa cifra “implicará mayores posibilidades de consumo e inversión en la economía, con el consecuente impacto en el crecimiento”, perfila.
 
El hecho es que un crecimiento económico de 5 por ciento es apenas suficiente para avanzar más rápido en la tarea de llevar bienestar a la población más vulnerable y combatir la pobreza.
 
 
Inseguridad, lastre
 
Además de reactivar la economía y completar las reformas, uno de los principales retos en 2014 es mejorar la estrategia de combate a la inseguridad, cuyos resultados distan de ser aprobatorios.
 
 
Entre los empresarios es creciente la percepción de inseguridad ante el incremento de delitos como el secuestro y la extorsión en algunas regiones del país.
 
A eso se suma la proliferación de los grupos comunitarios de autodefensa, que tienen presencia en al menos 13 entidades, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
 
En algunas regiones incluso ha habido grupos de personas desplazados a causa de la violencia.
 
 
La inseguridad pone en riesgo el Estado de derecho, frena la capacidad productiva de las empresas y deja en la indefensión a pequeños comercios y familias amenazados por el crimen organizado.
 
 
Twitter:@VictorPiz