Opinión

Los peligros de la “amplificación incestuosa”

09 febrero 2015 5:0
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Fed

Hace poco me topé con Olivier Blanchard durante un desayuno. No es tan prosaico como suena, porque resultó ser que ambos estábamos en Hong Kong. Por el otro lado, no fue tanta coincidencia como pudiera parecer, porque había una gran conferencia financiera y el grupo de economistas invitados a estas cosas no es tan extenso.

Por lo general, mucha de la gente que hace política monetaria o que comenta sobre ella desde posiciones de influencia forma parte de lo que se podría llamar la mafia de Cambridge de la década de 1970. El Sr. Blanchard, Ben Bernanke, Ken Rogoff, Mario Draghi y su seguro servidor coincidimos en el MIT a mediados de esa década; Larry Summers estaba en Harvard al mismo tiempo, tomando cursos en el MIT; y casi todo mundo era alumno de Stan Fischer.

Lo menciono no para afirmar mi membresía a un club exclusivo, sino simplemente para señalar que la mayoría de los integrantes de este grupo comparte puntos de vista bastante similares sobre cómo funciona la política.

Siempre es gracioso cuando la gente me pinta como cierto tipo de marxista salvaje, con opiniones de política fiscal y monetaria completamente distintas a la corriente principal. Quizás escriba con vigor, pero en esencia normalmente hay muy poca diferencia entre lo que digo y lo que dicen mis ultra respetables ex compañeros de clase.

Lo que me lleva al punto

Inusitadamente, en este momento el Sr. Blanchard (economista en jefe del FMI) y yo tenemos un desacuerdo significativo respecto a la política monetaria estadounidense. Me preocupa mucho la Reserva Federal pudiera estar preparándose para elevar las tasas de interés muy pronto; él es optimista, considerando como mínimo el riesgo para Estados Unidos de una trampa deflacionaria tipo Japón, y considerando sólido el caso a favor de elevar este año las tasas.

Cuando lo analizo, comprendo que nuestra discrepancia es parte de una separación más amplia. Y la división parece depender de una cosa: de si el economista en cuestión ocupa actualmente un cargo de política. El Sr. Summers ha tenido su oportunidad manejando el mundo, pero en este momento suena exactamente como yo.

El mes pasado durante el Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza, el ex secretario del Tesoro de Estados Unidos advirtió que “la deflación y el estancamiento secular son las amenazas de nuestro tiempo”, y que “no hay base confiable para ajustar. La Fed no debería estar luchando contra la inflación hasta que se le pongan los ojos en blanco”. Y eso es exactamente lo que escribí el mes pasado: “No ajustar hasta que se le pongan los ojos blancos a la inflación, y en este punto no hay absolutamente ninguna señal de que la inflación esté cerca”.

Entonces, ¿a qué se debe está división? No tenemos acceso a hechos distintos. No tenemos modelos económicos distintos en ningún sentido fundamental. Es un mundo incierto, ¿pero por qué los que están al mando caen en un lado de esta incertidumbre, mientras que los de afuera caen en el otro?

Bueno, incluso la gente inteligente, flexible, puede ser presa de la amplificación incestuosa; cuando un grupo cerrado de personas repite las mismas cosas entre ellas. Y me preocupa que esto esté pasándoles a los de adentro.

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