Opinión

Los partidos políticos y los políticos partidos

¿Cuánto nos cuestan los partidos políticos? Cerca de 4 mil millones de pesos, de acuerdo al presupuesto del 2014, y ese dinero proviene en una parte sustancial de los impuestos que pagamos los mexicanos.

Un viejo dicho dice que el que paga manda, pero en este caso no es verdad. Los partidos políticos carecen de respeto por y hacia la ciudadanía a la que se deben. Dicen, todos ellos, que quieren estar cerca de nosotros. Pero esas frases huecas las hemos escuchado desde tiempo inmemorial y lo cierto es que cada vez están más lejos de los ciudadanos.

Tres casos, de los muchos que podríamos ejemplificar, soportan nuestra aseveración. Expongamos un caso por partido, sólo de los tres grandes, pues de la “chiquillería” por la limitación de espacio, no vale la pena preocuparnos, aunque sí ocuparnos por evitar que continúen malgastando nuestro dinero.

Pregunto al PRI, ¿desconocían la clase de sujeto que era el presidente de su partido en la Ciudad de México? ¿Acaso no leyeron el periódico Reforma cuando denunció en el año 2003 los actos delictuosos en los que estaba envuelto? ¿No estaban al tanto de la contratación de "edecanes" para su recreación con recursos provenientes del presupuesto del partido, o sea con recursos públicos? ¿No estaban enterados de los antecedentes de su padre, también diputado del PRI, cuya fortuna la hizo explotando la basura y ensuciando su carrera política y a los políticos que se involucraban con él? Pero seguramente el financiamiento de los Gutiérrez a las campañas políticas eran tan cuantiosas que acallaban sus conciencias. Si el PRI tiene dignidad, debe poner en claro y hacer públicas las fechorías de su ex representante en la Ciudad de México, pero ¿cuánto de esto se callará? Es en estos casos cuando quisiéramos que nos representara un Jurado Ciudadano que tomase cartas en el asunto, con la capacidad legal para juzgar y revelar el resultado de sus pesquisas a toda la ciudadanía. Lo ponemos como un reto a las autoridades. No podemos ni debemos aceptar que el asunto termine, cuando mucho, en la renuncia o la destitución de este siniestro personaje. Y si no, al tiempo.

Nos gustaría conocer también en qué termina el escándalo de corrupción generado por el Partido Acción Nacional con el asunto de los moches. ¿Qué pensaría de este asunto el Licenciado Manuel Gómez Morín, su fundador, si estuviese vivo? El partido que luchó por la decencia política mientras fue oposición, pero se involucró en asuntos de corrupción, al igual que el PRI, cuando estuvo en el poder. ¿Quiénes son los beneficiarios de los moches? ¿Quiénes se enriquecen con recursos del erario público? ¿Sirven para financiar campañas políticas –malo, muy malo- o para enriquecer a unos cuántos corruptos –peor, mucho peor-? Los ciudadanos, a quiénes este partido pretende y ha pretendido siempre acercarse, merecemos una explicación, una explicación lo más amplia posible… y también queremos saber el proceso y la conclusión del sonado caso de la empresa Oceanografía, en la que partidarios del PAN, se dice, estuvieron involucrados en actos de corrupción.

Hablar de Michoacán es hablar también del PRD, quien manejó este Estado durante varios sexenios hasta que el PRI se lo arrebató de las manos. Hablemos del PRD, aunque mucho podríamos decir también del PRI y la corrupción en su manejo reciente (nos llega a la memoria lo que está sucediendo con su ex secretario de gobierno y ex gobernador interino, aparentemente ligado al crimen organizado sin que su jefe, el actual Gobernador estuviese debidamente enterado), pero ahora estamos con el PRD. Unas cuantas preguntas: ¿Cómo y por qué tomaron tanta fuerza en esta entidad, cada cual en su momento, los Zetas y Los Caballeros Templarios? ¿Cuándo se perdió la gobernabilidad de la mayor parte de los municipios? ¿Acaso no forman parte de la corrupción elementos de la policía, algunos de los presidentes municipales y, como ya se comprobó, un gobernador interino? ¿Desde cuándo se fraguó toda esta porquería? Recordamos el llamado “michoacanazo” que terminó con la liberación de los presidentes municipales que habían sido llamados a cuentas por el Procurador de Justicia de la Nación, en aquel entonces Eduardo Medina Mora. Michoacán, maravilloso Estado de la República por su historia y su belleza, ahogado ahora por la corrupción generada por sus gobernantes, la mayor parte en los últimos años, originarios de las huestes del PRD.

Yo ciudadano estoy decepcionado de los partidos políticos y de una buena parte de los gobernantes de ellos emanados. La corrupción y la ineficiencia los corroe desde tiempo atrás. No hay duda de que nuestra incipiente democracia exige la presencia de partidos políticos, pero ¿son éstos los que necesitamos? ¿Qué podemos hacer? La pregunta la dejo en el aire. La respuesta está en la acción ciudadana.

*Presidente de Sociedad en Movimiento


Correo: alberto.nunez33@gmail.com