Opinión

Los palestinos de Gaza, víctimas de Hamas

Es indudable que la Franja de Gaza con sus 1.8 millones de habitantes vive una crisis humanitaria; una parte importante de varias ciudades de la región fueron destruidas por la ofensiva de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI); en el presente existen graves dificultades para el suministro de servicios públicos básicos como la electricidad y el agua. A los medios de comunicación les es fácil culpar a Israel de lo que sucede en Gaza y le niegan el derecho de defenderse de los misiles que les lanza Hamas desde Gaza. En un mes, desde que se inició la ofensiva israelí, casi dos mil palestinos han muerto, 75.0 por ciento civiles, que prácticamente se encontraban cautivos en sus propias casas, hospitales, mezquitas y escuelas, principalmente, desde donde los terroristas islámicos de Hamas han lanzado sus cohetes hacia objetivos civiles de Israel, país que se vio precisado a llevar a cabo una respuesta contundente para acallar el incesante bombardeo de cohetes de Hamas, quien gobierna la Franja de Gaza.

Por otra parte, Hamas construyó una asombrosa infraestructura de túneles que han amenazado la existencia de Israel. De acuerdo a las FDI, hasta ahora se han encontrado 32 túneles con 70 entradas y salidas; su profundidad es desde un metro y medio hasta cincuenta metros y el costo promedio de cada uno de ellos oscila entre 90 y 100 millones de dólares. El periódico español El País menciona que este tipo de infraestructura comenzó a desarrollarse hace 10 años en la frontera con Egipto, inicialmente enfocada al tráfico de armas y se reforzó con la operación militar israelí Pilar Defensivo de 2012 y la actual ofensiva Margen Protector, las FDI han atacado cuatro mil 300 objetivos en Gaza y un tercio de los misiles de Hamas habrían sido destruidos; en tanto que Hamas ya ha disparado tres mil contra Israel, estimándose que todavía dispone de cuatro mil y un poco más de tres mil están en poder de otros grupos terroristas que operan en el Sinaí como la Yihad Islámica.

En este contexto, el pasado 2 de agosto las FDI iniciaron el repliegue de varias localidades de Gaza, empero, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, anunció que su misión continuará “hasta cumplir los objetivos”. Analistas internacionales consideran que las hostilidades entre Israel y Hamas cesarán cuando se logre “un acuerdo aceptable” para ambas partes; no prevén una solución de fondo. Igualmente opinan que, si bien el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, está preocupado por la existencia de túneles entre Gaza e Israel y este último tiene que desarticularlos, al mismo tiempo resiente la presión mundial para que se lleve a cabo un cese al fuego definitivo; Obama no puede permitir que Hamas mantenga una actitud hostil indefinida contra Israel. Hamas en la práctica se ha convertido en una base terrorista de Irán.

A su vez, los fanáticos de Hamas saben que no pueden ganar la guerra, sin embargo, se resisten a terminarla a fin de fortalecer su debilitado liderazgo en el mundo radical árabe y particularmente entre los residentes de Gaza que temen a Hamas por que los obliga a permanecer en sus casas y otras instalaciones civiles durante los ataques de Israel; entre más víctimas palestinos se registren, Hamas gana la simpatía del mundo. “Los dos mil palestinos muertos en la Franja de Gaza tienen más eco en los medios Occidentales que los 160 mil que se han contabilizado en la guerra en Siria. La desproporción de víctimas civiles entre uno y otro bando pesa como una losa sobre Israel ante la opinión pública”. Hamas utiliza el drama que la guerra provoca en los palestinos, especialmente entre los niños; no obstante, simultáneamente adoctrina a estos últimos desde su más tierna edad en el arte de la guerra y el odio a los judíos. También a través del conflicto armado con las FDI Hamas busca el control político de Cisjordania donde gobiernan sus rivales palestinos de la Autoridad Nacional.

En el marco de la propaganda antisemita de Hamas resulta inadmisible que la ONU y varios gobiernos en diferentes países consideren ilegítimo el derecho de defensa de Israel. El Secretario General de la ONU, ha acusado a Israel de que el ataque a una escuela refugio de las Naciones Unidas en Gaza “ha sido criminal y un ultraje moral” y ha amenazado de acusarlo por crímenes de guerra; no obstante, no ha condenado a Hamas por el ocultamiento de cohetes en otro de sus refugios en la zona de Gaza.

Por lo demás, varias naciones tradicionalmente amigas y socias comerciales de Israel han mostrado una actitud desleal hacia este último, como es el caso de Brasil, que guiado por intereses políticos internos ha llamado para consultas a su embajador en Israel; aparentemente la presidenta de Brasil asume esa actitud para acallar el descontento de sus habitantes ante el creciente rezago social que experimentan frente al derroche del presupuesto nacional en la creación de “elefantes blancos” para la reciente celebración del Campeonato Mundial de Futbol en ese país. Apoyar al lado débil en el conflicto de Gaza, los palestinos, crea una buena imagen externa, no importa que 4.5 millones de israelíes vivan la sicosis diaria de los misiles que les envía Hamas desde Gaza.

Igualmente Chile, Ecuador, Perú y el Salvador llamaron a consulta a sus embajadores en Israel, acción que les agradeció Hamas. Incluso el demagogo presidente de Bolivia, Evo Morales, se atrevió a calificar de Estado terrorista a Israel y Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, al que “le hablan al oído los pajaritos”, prometió que su país acogerá a niños heridos y huérfanos palestinos, y creará un albergue para ellos con el nombre de Hugo Chávez, no importa que los niños de Venezuela se mueran de hambre.

En Europa la ofensiva israelí a la Franja de Gaza ha profundizado el antisemitismo y el antiisraelismo ya vigentes desde hace tiempo. En España una encuesta del Observatorio del Antisemitismo reveló que uno de cada tres españoles tiene una opinión desfavorable de los judíos, sentimiento vinculado al rechazo de Israel. Aunque el poeta y cantautor catalán, Juan Manuel Serrat, conocido por su activismo social, opina lo contrario: Gaza está ardiendo, corre la sangre y abunda el dolor y las lágrimas, tenemos un enemigo común (judíos y palestinos): el fanatismo. Espero que Israel pueda hacer la tarea y logre liberarlos del fantasma de Hamas.