Opinión

Los (otros) olvidados

    
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Policías Federales. (Cuartoscuro)

El 15 de febrero de 2011 el agente especial estadounidense del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), Jaime Zapata, fue asesinado cuando en compañía de otro colega se trasladaba en una camioneta sobre la carretera federal 57 en San Luis Potosí.

Seis días después fueron sus funerales en Estados Unidos, en Dallas. Así lo reportaba la agencia mexicana de noticias, Notimex: “Los servicios para honrar a Zapata se iniciarán este martes a las 08:30 horas locales.

“Se estima que miles de personas asistan a la misa, por lo que trabajadores de la ciudad se afanaban en colocar una torre con una pantalla gigante de televisión para que quienes no alcancen lugar al interior del centro puedan seguir el servicio religioso desde afuera.

“En el acto solemne hablará el procurador general de Estados Unidos, Erick Holder, y estarán presentes también la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, y el director del ICE, John Morton, así como cientos de agentes y policías federales.”

Acaban de leer lo que significa la muerte de un policía en Estados Unidos ¿Qué representa para nosotros la muerte de uno de nuestros agentes de seguridad? Tan sólo este año en México han muerto 122 policías. En un doloroso artículo titulado “Muertes invisibles”, María Elena Morera, directora de la organización Causa en Común, hace un apunte que muestra la apatía de sus muertes en nuestra sociedad: “hemos sido indiferentes ante la crítica situación que viven nuestros policías. En otros países, la muerte de una persona dedicada a brindar seguridad a sus habitantes es una afrenta a las comunidades, a las instituciones y al Estado en su conjunto. Aquí, en cambio, se acumulan como muertes invisibles. Con la misma indignación y vehemencia con la que protestamos por los asesinatos de mujeres, periodistas, defensores de derechos humanos, debiéramos protestar y exigir justicia para los policías que son abatidos mientras cumplen con su trabajo”.

Tiene razón. ¿Qué lugar de la agenda informativa, de las portadas de los diarios ocupó la emboscada a policías federales en Totolapan, Guerrero, esta semana? O ¿cuánto sabemos del asesinato de cinco policías del municipio de Ecatepec, en el Estado de México, el 30 de mayo pasado? ¿Por qué no se detuvo el país?

La respuesta es un coctel de desconfianza, impunidad y violencia desbordada. No nos sorprende la muerte de un policía porque con la misma facilidad matan a civiles, “por lo menos ellos hacían su trabajo”, pensaría cualquiera, no podemos olvidar que su trabajo no es morir.

Por otro lado, la percepción de fuerzas de seguridad corruptas ronda en la cabeza de todos, somos incapaces de pensar que los policías hacen su trabajo, que duermen con la conciencia tranquila. Y por último, la insensibilidad ante la muerte. Ayer se publicaba la cifra de homicidios dolosos en mayo de 2017 que, con dos mil 186 averiguaciones previas, supera cualquier mes de la administración de Felipe Calderón, y nada indica que baje.

La muerte de los policías federales le valió un tuit al presidente Enrique Peña Nieto y un par al procurador Raúl Cervantes. Nunca hay filas de personas en los velorios, nunca se detiene el país, pocos los recuerdan, son los (otros) olvidados.

Twitter: @jrisco

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