Opinión

Los otros jóvenes muertos

     
1
   

   

SLP

Los muertos en México se nos dan como en racimos. A finales de mayo vimos 43 en Tanhuato y 14 en Ciudad Acuña. Qué bueno que la opinión pública se detenga en esos dos eventos para reclamar investigaciones: en la matanza ocurrida en Michoacán, para revisar si se pudo prevenir a los coahuilenses que sufrieron el azote de un tornado. Pero se nos ha escapado otro suceso, también ocurrido en estas fechas e igualmente trágico.

La tarde del martes 19 de mayo un grupo de estudiantes del Colegio de Bachilleres 14 viajaba de regreso a la Huasteca potosina, luego de participar y ganar un concurso en Metodología de la Investigación llevado a cabo en San Luis Potosí capital. Alrededor de las seis de la tarde, un tráiler de doble remolque perdió una de sus cajas y ésta provocó la muerte de nueve de esos estudiantes, dejó grave a uno más y mató a un profesor y al chofer de la unidad donde viajaban los jóvenes.

“Entre gritos de socorristas y de policías, extrajeron a Alex Mendoza Baltazar, todavía con vida de la masa de fierros y de cuerpos de sus compañeros. Lo llevaron al hospital general de Ríoverde, donde murió tres horas después. Pero antes, en sus últimos estertores, Alex dijo de memoria los nombres de todos los que viajaban con él. Gracias a eso, los peritos pudieron saber quiénes eran los que yacían sobre el ramal carretero, algunos, todavía bajo la caja del tráiler.

“Acababa de morir el concejal del Cobach, el hijo prodigio que quería estudiar mecatrónica, el muchacho que ayudaba a sus padres afanosamente en el negocio de plásticos de la familia, el campeón de Handball, el bailarín folclórico, el hermano protector, el líder natural de toda una familia, que ya no regresó a la escarpada Tancanhuitz”, nota de el diario Pulso de San Luis Potosí.

La pregunta de siempre es si esto se pudo haber evitado.

En San Luis Potosí reclaman que el tráiler circulaba por una vía prohibida a los vehículos de doble caja (sí, esos que ya tantas veces han sido denunciados, cuyo peso máximo de carga quiso regularse y que luego de mucha saliva quedó en lo mismo). Hoy hay reclamos de que las autoridades nada hacen para evitar estos actos ilegales que cuestan vidas. Aquí una denuncia al respecto.

Lo cierto es que el tema de las muertes en las carreteras es una agenda a la que los políticos no le entran, y donde la sociedad organizada no ha hincado el diente.

Un reporte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes señala que a contrapelo de lo que pasa en otras naciones, donde los muertos en estos percances van a la baja, “en 2010 el número de accidentes de tránsito terrestre en México ascendió a 427 mil 267, incrementándose en 37 por ciento en relación con el 2000 (…). La tasa de crecimiento anual de los accidentes fue de 3.4 por ciento en el periodo de 2000 a 2010”.

Las muertes se nos dan en racimos. A veces en forma de matanzas entre presuntos criminales y fuerzas del Estado, en otras ocasiones por desastres naturales; pero en muchos otros eventos, por “percances viales” que son primera causa de muerte de la población joven. Es decir, como los muertos en esa carretera de San Luis Potosí el martes 19.

Twitter: @SalCamarena

También te puede interesar:
Prensa: de los chayotes a los tlacoyos
Molinar Horcasitas, para entender el 7 de junio
Tanhuato, más vale verdades incómodas