Opinión

Los motivos del repliegue ante la CNTE

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Chuayffet. (ilustración)

Con un respaldo muy inferior a 50 por ciento de la población, era difícil que el gobierno pudiera sostener el examen de evaluación docente.
Sin la fuerza política necesaria, el gobierno tuvo que capitular con la reforma educativa ante el embate de la CNTE.

Emilio Chuayffet no tuvo la capacidad para instrumentarla, ni el gobierno cuenta con el respaldo ciudadano suficiente para plantar cara a la CNTE.

La amenaza de boicotear las elecciones por parte de la Coordinadora, encontró al gobierno sin aliados políticos ni aceptación social suficiente.
La CNTE, en cambio, con varios miles de agremiados violentos, estaba dispuesta a todo.

El gobierno logró la realización de un conjunto de reformas extraordinarias, pero menospreció el ejercicio de la política para sostenerlas.

La aprobación de las reformas no se agotaba con su votación en el Congreso, sino que había que operar desde la SEP para echarlas a andar.

Había que defenderlas, promoverlas, levantar una ola de entusiasmo y hacer partícipe a la sociedad de una conquista invaluable para las siguientes generaciones.

Pero despreciaron la necesidad de tener un gobierno con popularidad, que no era un ejercicio frívolo, sino un imperativo para dar eficacia a su programa de gobierno.

En Educación Pública se sostuvo contra viento y marea a Emilio Chuayffet, un secretario que se olvidó de hacer política e hizo del “dejar hacer, dejar pasar” su método para permanecer en el cargo.

Chuayffet nunca estuvo a la altura del reto para implementar la reforma, pero la debilidad es un problema del gobierno mismo.

La reforma educativa que logró el presidente Peña Nieto tocaba los intereses caciquiles e ideológicos de una amplia gama de actores políticos, como el SNTE, la CNTE, la CETEG y grupos radicales que viven de esas organizaciones.

A Elba Esther Gordillo la metieron a la cárcel y con ello doblaron al SNTE, pero apretaron al eslabón más institucional de la cadena, mientras dejaron sueltos a los radicales y a los violentos.

Frente a la embestida de esos segmentos, no hubo respuesta. No la hubo porque el gobierno carece del respaldo popular necesario para imponerse a esa marejada de intereses afectados.

En estos días se conoció el “arsenal” logístico que había en la Normal de Ayotzinapa para impedir elecciones en una parte de Guerrero. La CNTE anunció huelga general y movilización del magisterio a partir de hoy lunes para impedir las elecciones si no se echaba para atrás al examen de evaluación docente. Como muestra de que iban en serio, normalistas del Estado de México tomaron 30 autobuses.

El gobierno no aguantó. Y no va a poder relanzar la reforma educativa mientras no se plantee una recomposición de fondo de personas y programas del propio gobierno.

Twitter: @PabloHiriart

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