Opinión

Los 6 mil millones de pesos que Hacienda no
ha querido recaudar

 
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Tequila adulterado. (Cuartoscuro)

Ahora que las finanzas públicas han sido muy castigadas por la situación económica internacional, por la caída en los precios del petróleo, y por el recorte de 132 mil millones de pesos, bien valdría la pena que la Secretaría de Hacienda reconsidere uno de los temas que durante años se ha omitido, pero que le podría dar, según expertos, hasta seis mil millones de pesos adicionales en recaudación. ¿A qué me refiero? A la fórmula bajo la cual se gravan las bebidas alcohólicas.

Expertos consultados para esta columna aseguran que los intereses de ciertos actores políticos son tan fuertes, que durante mucho tiempo han cabildeado para evitar que se modifique la fórmula. ¿Cuál fórmula?

La que actualmente establece que el impuesto especial a las bebidas alcohólicas sea bajo el formato ad valorem. Esto ha implicado que, por ejemplo, si una botella de tequila vale 100 pesos en la tienda, se le aplica la tasa de 53 por ciento y terminará costando 153 pesos al cliente final.

Otra historia muy diferente sería si se usara la fórmula que se aplica en la gran mayoría de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que utiliza una cuota de impuesto por volumen de alcohol. Un documento publicado por el International Tax and Investment Center sobre la mejor manera de gravar las bebidas alcohólicas establece que:

“La mayoría de los economistas especializados en finanzas públicas y expertos en salud coinciden en que el propósito primordial de un impuesto a las bebidas alcohólicas es desincentivar el consumo excesivo. Los costos sociales de un consumo dañino dependen del monto de alcohol consumido, no del tipo de bebida ingerida. Así, reconociendo que los efectos del alcohol son los mismos por unidad de alcohol, el monto de impuesto pagado también debería ser el mismo”.

Algunas empresas globales del sector de bebidas alcohólicas en México saben que ciertas compañías locales venden, por ejemplo, tequilas y mezcales de baja calidad a precios ínfimos, o importan destilados a granel con triangulaciones fiscales en Panamá. Esto hace que el precio de sus botellas sea muy barato y que terminen pagando pocos impuestos al SAT con la fórmula actual. No obstante, un documento de la Comisión para la Industria de Vinos y Licores y de la Asociación Nacional de Distribuidores de Vinos y Licores encontró que las 21 millones de cajas de destilados ilegales que se venden en México representan alrededor de 21 mil millones de pesos a precios promedio de venta. De ello, se dejan de recaudar seis mil millones en impuestos.

Algo o alguien impide que la fórmula se cambie. Hacienda sabe quiénes son. Sabe que cabildean fuerte y que cuidan celosamente sus intereses.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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