Opinión

Los mercados se ponen hipersensibles


Seguramente usted conoce a alguien que pueda calificar como hipersensible.
 
Se trata de personas que en algún momento sobrereaccionan a lo que ocurre en su entorno. Pueden deprimirse ante un pequeña mala noticia o estallar de júbilo cuando apenas se sugiere una buena nueva.
Pues así como las personas, a veces sucede con los mercados financieros. Y no podría ser de otra manera pues ese ente, a veces intangible, que denominamos 'mercado', no es más que un grupo de individuos.
Ayer se hizo manifiesto que tanto en las finanzas nacionales como internacionales prevalece la incertidumbre y día con día hay motivos para que se desencadene el nerviosismo.
Por ejemplo, ayer se esperaba que el Banco de Japón anunciara algún tipo de ampliación de los estímulos monetarios, lo que no ocurrió.
 
Y ese hecho produjo que por la mañana, tiempo de México, el precio del dólar se fuera para arriba en los mercados emergentes. Luego de una sobrerreacción pareció regresar la calma y, por ejemplo, en México bajó de los 13 pesos en el mercado mayorista aunque quedó por arriba de ese nivel en las ventanillas bancarias. 
 
En el caso de la Bolsa en México, sin embargo, no solo no se corrigió la caída inicial sino que terminó con descenso de poco más de 2%.
 
El gran tema de fondo es la duda que existe respecto a qué va a ocurrir con la liquidez que los bancos centrales introdujeron al mercado en los últimos años.
 
Por ejemplo, de acuerdo a los cálculos del FMI el monto introducido por el Fed desde 2007 a la fecha equivale a poco más del 15% del PIB. El Banco de Japón y el Banco Central Europeo metieron al sistema otro tanto.
 
Sólo en estos 3 casos, el monto absoluto de liquidez, a precios del 2013, equivale a cerca de 5 billones (trillions) de dólares.
Prácticamente nadie supone que la liquidez vaya a permanecer de manera indefinida y el gran tema es la posibilidad de empiecen a existir fórmulas para retirarla.
 
La incertidumbre deriva de que no se sabe con exactitud cuándo va a comenzar ese proceso de retiro ni la intensidad que vaya a tener.
Se ignora si el Fed llevará la voz cantante y el resto de los bancos centrales lo vayan a seguir o si van a tener calendarios diferentes.
Entre tanta incertidumbre, muchos inversionistas esperan señales más claras. Algunos le apuestan a la reunión de los próximos martes 18 y miércoles 19 de junio del Comité de Mercado Abierto del Fed.
Sin embargo, todo indica que no habrá para esa fecha ninguna definición, sino sólo algunas señales.
 
Esto nos anticipa la prevalencia de la incertidumbre.
Ha trascendido que la relajación de la política monetaria en EU se daría sólo cuando se acumulen 4 meses continuos de generación de más de 200,000 empleos por mes, lo que nos llevaría en el mejor de los casos a octubre.
 
Lo que significa este cuadro es que la incertidumbre y con ella la volatilidad, va a permanecer por un tiempo relativamente largo.
 
En México hay que empezar a operar bajo esa premisa. Hay quien piensa que todo es cuestión de que termine un primer semestre malo para que arranque una segunda mitad del año que va a ser mucho mejor.
 
No necesariamente es así.
Probablemente las tasas de crecimiento vayan a ser más elevadas desde el segundo trimestre pero este telón de fondo de incertidumbre va a permanecer y más allá del nerviosismo financiero, el hecho de que no haya claridad respecto al mediano plazo, en variables como en el tipo de cambio, va a afectar negativamente a la inversión.
Sería muy útil que, más allá de la revisión a la baja de la estimación del crecimiento, tanto del gobierno como del banco central se generaran señales que permitieran concluir que las cosas –en medio de todo- están bajo control.
 
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