Opinión

Los mercados locales ante el complejo contexto actual

En lo que va del año, el desempeño de las principales variables financieras locales ha mostrado un balance mixto en el acumulado. Por una parte tenemos el debilitamiento de 1.2 por ciento del peso frente al dólar y el retroceso de 4.7 por ciento (-5.4 por ciento en dólares) de la bolsa local. En contraste, tenemos al riesgo país (medido a través del CDS a 5 años) en niveles similares a los de inicio del año y tasas de interés gubernamentales de mediano y largo plazo en niveles ya inferiores a los de la misma referencia.

No obstante, siempre es importante contrastar el desempeño de estas variables con las referencias relevantes a nivel internacional, esto con el fin de tener una idea completa del balance de los mercados locales.

Desde este punto de vista, tanto en términos de desempeño cambiario como bursátil (en dólares), las variables locales han mostrado un debilitamiento más pronunciado que el promedio de los mercados emergentes.

En tanto, el comparativo de comportamiento del riesgo país y de la curva gubernamental guarda un comparativo neutro (similar a la media) y positivo (por debajo de otras referencias) respectivamente.

En este punto, es importante contrastar tal evolución de los mercados locales con la concepción de que los fundamentales macro-financieros locales tendrían que contribuir a la diferenciación en trato por parte de los inversionistas entre aquellas plazas con fuertes vulnerabilidades y aquellas, como México, que destacan por su favorable estado.

Hemos subrayado en este espacio que tal diferenciación suele no ser evidente alrededor de las fechas más críticas respecto a repuntes en aversión al riesgo a nivel internacional, su injerencia suele ser más evidente en el mediano plazo (semanas o meses). Por lo anterior, y sobre todo para el caso de las variables financieras que han tenido un comportamiento más desfavorable respecto al promedio de emergente, destacamos que el grado de transaccionalidad del peso mexicano a nivel internacional ya ha explicado en otros episodios una sensibilidad más pronunciada de nuestra moneda a los vaivenes de la aversión global al riesgo.

No obstante lo anterior, cuando volvemos a dar un vistazo al comportamiento de los mercados locales a partir del 23 de enero (uno de los puntos más altos en términos de nerviosismo financiero de este año) y hasta la fecha, el balance parece cambiar de manera importante.

Tanto la cotización peso dólar como las tasas de mediano y largo plazos y el riesgo país han descendido (apreciado en el caso del peso mexicano) a partir de la fecha citada. Más aún, su descenso ha sido más que proporcional al observado en la referencia promedio en emergentes. En particular, el peso se ha revalorado 1.6 por ciento, la tasa gubernamental a 10 años ha descendido 13 puntos base y el riesgo país ha hecho lo propio en 14 por ciento.

Desde este punto de vista, no se podría descartar que la diferenciación por fundamentales pudiera ya estar jugando su parte. No obstante, considero prematuro afirmar que la volatilidad en los mercados emergentes ha quedado atrás. Subyacen todavía importantes desequilibrios en no pocas plazas emergentes y el proceso de normalización en la política monetaria de EU apenas comienza a dar los primeros pasos. Ambas razones son suficientes para conservar un perfil cauteloso.