Opinión

Los mercados andan en las nubes

20 febrero 2013 7:6

 
Vivimos en la esquizofrenia. ¿Cómo es posible que el mundo desarrollado esté en recesión y las bolsas lleguen a máximos históricos?
 
Apenas ayer, la OCDE informó que el PIB de sus integrantes, entre los que están algunas de las economías más grandes del mundo, cayó en 0.2% durante el último trimestre de 2012.
 
Éste es el primer tropiezo del conjunto de las economías que forman la organización desde 2009. Y, probablemente pueda seguir en el primer trimestre de 2013.
 
Pero, como algo que parece incomprensible, el día de ayer el índice S&P 500 logró un máximo de 5 años mientras que el índice Nasdaq, del sistema automatizado de transacciones, haya logrado un máximo de ¡12 años!
 
Una de 2, o los mercados financieros empiezan a ver cosas que no hemos detectado o bien andan en otra galaxia diferente a la que nos movemos el resto de los mortales.
 
Veamos algunos datos para intentar dar una respuesta.
 
En el lapso de un año muy complicado para Estados Unidos, el índice Dow Jones subió en 7.1% (para los últimos 12 meses a partir de ayer); el Nasdaq lo hizo en 9% y el S&P 500 en 12.3%.
 
No es la primera vez -y no será la última- en la que la valuación de activos como las acciones de las empresas que cotizan en la Bolsa de Nueva York, parecen estar disasociados de la economía real, la que se asocia a la producción de bienes y servicios.
 
La historia de los sistemas financieros, desde por lo menos el siglo XIX, es la historia de la distancia entre la valuación de ciertos activos, como acciones o bonos o inmuebles, y el mundo real de la producción.
 
Si las discrepancias son moderadas, entonces las variaciones se corrigen en cierto punto y la economía sigue funcionando sin problema.
 
Si resulta que las discrepancias son muy grandes, entonces lo que ocurre es que se produce una crisis financiera, que no es otra cosa que la 'fiebre' del sistema económico a través de la cual se corrige la recurrente sobrevaluación de activos o burbuja financiera, y se restaura la salud... por un tiempo.
 
Afortunadamente, hoy estamos lejos de que se geste una nueva crisis financiera. Pero si esta discrepancia entre el optimismo reflejado en los mercados, que infla los valores de las empresas, y el desempeño de la economía real prosiguiera, entonces sí podríamos temer en los siguientes meses o años, un nuevo tropezón.
 
¿Y en México qué es lo que puede ocurrir?
 
Esta pregunta seguramente ya saltó a la mente del lector. Para comenzar le refiero que la ganancia de los últimos 12 meses en la Bolsa es de 17.7%.
 
Pero, incluso en los últimos 3 años, el crecimiento promedio del Índice de Precios y Cotizaciones fue de 10.9% al año.
 
Esto significa que la percepción de quienes compran acciones en la Bolsa es mucho más optimista de lo que los indicadores de la economía real reflejan.
 
Claro que hay un mejor comportamiento en el sector moderno de la economía que en el resto.
 
Sin embargo, si por alguna razón, el optimismo que los compradores de acciones reflejan no se soporta en la realidad, bien podríamos tener un ajuste de esos que espantan.
 
Digamos que lo que ocurre en la Bolsa es un reflejo de las percepciones de los inversionistas respecto al futuro de nuestra economía.
 
Si la posibilidad de hacer reformas que dinamicen la productividad se confirma, entonces, quizá los niveles actuales de las acciones incluso se queden cortos.
 
Pero si la historia es diferente y nos encontramos a mitad de año con que... otra vez las fuerzas políticas se empantanan en el proceso de aterrizar las reformas, podría llegar la decepción que por lo menos empareje el desempeño del mercado de valores del país a lo que ocurra en el resto del mundo, con un ajuste fuerte en México.
 
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx