Opinión

Los medios no dan su lugar a mentiras rotundas

 
1
 

 

Donald Trump

Si Donald Trump es presidente, los medios de noticias tendrán gran parte de la culpa. Sé que algunos periodistas están ocupados negando su responsabilidad, pero eso es absurdo, y pienso que lo saben. Tal como lo señaló Nick Kristof en una columna reciente de New York Times, las encuestas de opinión que muestran que la población considera que Hillary Clinton (una mentirosa menor, como mucho) es menos digna de confianza que un mentiroso patológico es evidencia a primera vista de la masiva falla de los medios.

De hecho, es revelador que este debate normalmente se enmarque como de falsa equivalencia, y que se discuta si se trata de un problema.

Cierto, es mucho mejor tener este debate y no que siga el descontrolado ataque de los medios contra la Sra. Clinton; pero las cosas de hecho están peor de lo que parecen.

Los medios no han tratado las mentiras menores de la Sra. Clinton como equivalentes a las mentiras rotundas del Sr. Trump; han tratado “clintonismos” más o menos inocuos como escándalos mayores, mientras que han encubierto las falsedades del Sr. Trump. En términos simples, hasta hace poco los medios se la han tomado en contra de la Sra. Clinton. Solo ahora, a último momento, o posiblemente después del último momento, la enormidad del pecado ha empezado a caer.

Piense en la debacle del foro de Matt Lauer. No fue un caso de falsa equivalencia: un resumen aproximado de su desempeño sería “correos electrónicos, correos electrónicos, correos electrónicos; sí Sr. Trump, lo que usted diga Sr. Trump”. Una candidata fue repetidas veces acosada por algo trivial mientras que al otro se le permitió deslizar grotescas falsedades.

Esta vez han sido efectivamente pro Trump; anti Clinton, de hecho, pero se reduce a lo mismo. Dudo que los reporteros o editores hayan pensado que estaban ayudando a elegir al Sr. Trump; muchos de ellos estarían horrorizados si gana. Pero entraron de lleno a las Reglas Clinton, bajo las cuales hacer comentarios sarcásticos y burlarse de un Clinton es visto como algo bueno para su carrera. Realmente se parece más a la preparatoria que al periodismo, pero podría tener consecuencias horrendas.

Y la historia no olvidará a la gente que haga eso posible.

Twitter:@paulkrugman

También te puede interesar:

La mitología del impuesto a la propiedad

La caída del Partido Republicano empezó hace décadas

Bienvenidos a la gran capitulación