Opinión

Los mayas deslumbran en París

PARÍS.– La reconciliación entre Francia y México después de cuatro años de relaciones glaciales ha comenzado.

“Los mayas, revelación de un tiempo sin fin”, presentada en el museo “du quai Branly” es el momento de inicio en una nueva relación que promete dejar atrás las obsesiones tanto de Nicolas Sarkozy como de Felipe Calderón. Todos recordamos el énfasis del entonces presidente francés en defender a Florence Cassez ya que el proceso judicial fue alterado cuando al encargado de la seguridad pública, Genaro García Luna, le dio por filmar y distribuir un video con la escenificación del arresto a los narcos entre los que se encontraba la señora.

La molestia de Sarkozy llegó al extremo de anular lo que se había preparado con ahínco: “2011, año de México en Francia”.

Ahora, con un esfuerzo singular, se acaba de inaugurar la exposición de la cual hay notas en numerosos diarios y revistas. La crítica especializada está de plácemes.

En 2011, una exposición modesta llamada “ Mayas, del alba al crepúsculo”, compuesta con colecciones exclusivamente guatemaltecas”, puso el acento sobre los descubrimientos recientes efectuados en el sitio de El Mirador (Petén norte). Tres años más tarde “...los mexicanos son los maestros del juego”, así lo dice Le Monde (10 de octubre, pág. 17), con una exposición compuesta con 385 piezas exclusivamente mexicanas de una hermosura notable, provenientes de veinte museos.

Esta exposición fue creada y anclada en 2012 en Palacio Nacional y más tarde viajó al Museo Oca de Sao Paulo. La comisaria ha sido Mercedes de la Garza, bajo el ojo siempre crítico de Tere Franco y entre ambas decidieron poner en relieve la edad de oro que va de 300 a 900 de la civilización maya, lo que incluye numerosas piezas provenientes de Tonina en Chiapas.

A los franceses les ha llamado la atención que la exposición esté dividida con fronteras muy suaves entre sí, como pueden ser: “El hombre y la naturaleza”, “Sociedad y vida cotidiana”, “Las élites gobernantes” o “Las fuerzas sagradas”.

Casi todas las menciones que ha hecho la televisión comienzan por resaltar a la entrada una pieza descubierta en Palenque en 2004 en el habitáculo del templo. “Los templos son en realidad edificios políticos”, apunta Dominique Michelet, de la Universidad de París, quien ha coordinado el catálogo y muestra ante los ojos del televidente un fresco con Pakal al centro, donde también se encuentra K’nich Ahkal Mo’ Nahb quien reina sobre Palenque. Cercano al fresco está la sección “El mundo, el tiempo y los astros”, tres enormes piezas entre las que se ve con claridad el juego de pelota y las muestras de lo que bien pudiera verse como la prueba de que los mayas eran fanáticos de los ciclos en donde se plasmaban los 365 días solares así como las revoluciones aritméticas como es la de la multiplicación de nueve por siete con sus 63 jornadas especiales.

Cierto, junto a su sistema simbólico matemático y una escritura también simbólica, se encuentra la idea de un inframundo en el que practicaba el sacrificio humano. Ahí esta la pieza en estuco clásico (de 600 a 800 años después de Cristo) en la que puede verse a un hombre desnudo que sufre cuando le extirpan el corazón. Hoy por hoy es la exposición más vista en esta nutrida jungla urbana “del tiempo sin fin”.

Twitter: @RaulCremoux