Opinión

Los ladrones de la CNTE

  
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Escuelas Acapulco

Hay tanto enojo con los actos disruptivos de la CNTE, que creo que se nos ha perdido el tema de fondo: tenemos un serio problema educativo en México. Aunque somos uno de los países con mejor desempeño de América Latina (sólo superados por Chile, y en lenguaje, por Uruguay), frente al mundo desarrollado estamos muy rezagados. Ése es el problema y no el asunto laboral de los maestros, ni la revolución, ni el neoliberalismo.

Acaba de aparecer un muy importante trabajo de Ludger Woessman en el Journal of Economic Perspectives (2016-3), que busca explicar por qué hay diferencias tan grandes en la educación entre países. De entrada, nos recuerda que cada 25-30 puntos de diferencia en la evaluación PISA corresponde más o menos a un año de educación. Déjeme decirle qué significa eso.

En 2012 el país con mejor resultado en PISA (matemáticas) fue China Shanghái, con 596 puntos; nosotros obtuvimos 414; Estados Unidos alcanzó 489; y el primer país no del extremo oriente, Finlandia, llegó a 532. Es decir que estamos a 75 puntos de Estados Unidos, que son prácticamente tres años de diferencia; con Finlandia la brecha es de 118, más de cuatro años; y con Shanghái de 182 puntos, casi siete años. Digamos que un estudiante mexicano, al terminar secundaria, puede competir con un estadounidense que apenas la inicia, con un niño finés de quinto de primaria, o con uno chino de segundo año.

Pero si vemos al interior de México lo que ocurre, el asunto es todavía peor. En PISA 2012 Oaxaca, Michoacán y Sonora no tuvieron una muestra suficientemente grande como para tener resultados de ellos, pero entre los otros 29 estados el mejor es Aguascalientes con 437 y el peor es Guerrero con 367. La diferencia entre ambos es de 70 puntos, equivalentes a más de dos años y medio de escolaridad. Nuestros mejores niños, los de Aguascalientes (o los de Jalisco, Nuevo León o Querétaro, que tienen resultados similares), están a dos años de los estadounidenses, a cuatro de Finlandia y a seis de Shanghái. Los de Guerrero (o de Chiapas, Tabasco, Campeche, con resultados similares, y seguramente los de Oaxaca y Michoacán, según los pocos datos que tenemos) están a cinco años de los estadounidenses, a siete de Finlandia y a nueve de Shanghái. Es decir, un niño mexicano de esas entidades, al terminar secundaria, puede competir con un estadounidense de cuarto de primaria, un finés de segundo y un chino de Shanghái que apenas entra a primaria. Eso es la CNTE, que controla estas entidades: es tres años de preparación robados a los niños.

Pero el texto de Woessman busca explicar esas diferencias, y llega a conclusiones de la mayor importancia para nuestra discusión nacional. Encuentra que hay tres factores que explican más de 80 por ciento de las diferencias entre naciones: la familia, los recursos de la escuela y el marco institucional educativo. Esos factores tienen un impacto de 41, 15 y 44 por ciento, respectivamente, en ese diferencial que se logra explicar.

En el caso de México, la diferencia contra el promedio de la OCDE son 115 puntos, de los cuales 104 se pueden explicar con estos tres factores, de la siguiente forma: las diferencias familiares explican 53 puntos, el tema institucional 42 puntos y los recursos de las escuelas 10 puntos. Es decir, la reforma educativa, que transforma el marco institucional, tiene un impacto muy considerable, cuatro veces superior al tema de los recursos de las escuelas (material educativo, grado pedagógico de los maestros, etcétera).

¿Qué es más importante resolver al interior de esos dos factores, familia y marco institucional? Se lo platico el lunes.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey

Twitter: @macariomx

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