Opinión

Los indicadores cíclicos
y el estado de la economía

Ernesto Revilla*

Si bien el año comenzó con un dinamismo menor al esperado, la economía mexicana ya muestra señales de crecimiento. Diversos indicadores, muchos de ellos publicados por el INEGI, así lo indican. No obstante, entre la gran gama de indicadores con que disponemos para evaluar a la economía, los “Indicadores Cíclicos” de febrero 2014, publicados la semana pasada, han generado un debate sobre el estado que guarda la economía.

Los Indicadores Cíclicos del INEGI consisten en una agrupación de diversas variables en dos indicadores compuestos, el “Coincidente” y el “Adelantado”, que buscan resumir la situación económica en un momento determinado. Cuando los componentes del indicador decrecen y se encuentran debajo de su tendencia de largo plazo, se dice que el indicador (mas no la economía) está en fase recesiva. Estos indicadores son sólo unos de muchos otros que se deben utilizar para evaluar la condición económica.

Si bien los indicadores cíclicos pueden ser herramientas que contribuyan al análisis económico, muchas veces no son representativos de la actividad económica agregada del país. Por un lado, los datos con los que se construye el Indicador Coincidente tienen un rezago de tres meses.

Por otro lado, el observar el dato compuesto de los indicadores cíclicos no permite apreciar qué pasa en su interior. Este es el caso del Indicador Coincidente de febrero, en donde tres de seis de sus componentes –IGAE, producción industrial, e importaciones-- se encuentran en fase de recuperación y un cuarto componente, la desocupación urbana, está mejor que su tendencia de largo plazo.

Como muestra de la baja relación que en ocasiones tienen los indicadores Coincidente y Adelantado con la economía real, conviene revisar su comportamiento durante 2013. En el segundo trimestre ninguno de los dos indicadores estuvo en fase recesiva; sin embargo, fue el único trimestre en el que la economía decreció, de acuerdo con el dato del Producto Interno Bruto. Por el contrario, en el tercer trimestre ambos indicadores mostraron en dos de tres meses una fase recesiva y, sin embargo, fue el trimestre de dicho año con la mayor tasa de crecimiento trimestral anualizada, de 3.9 por ciento.

Por tanto, la evolución de datos duros y verificables es fundamental para revisar la evolución económica. Actualmente, las exportaciones y el gasto público están generando un mayor dinamismo económico. En febrero, las exportaciones mexicanas tuvieron un crecimiento anual de 4.7 por ciento, este fue el mayor crecimiento mensual desde octubre de 2009. Por otro lado, en el primer trimestre de este año el gasto programable tuvo un crecimiento real anual de 15.2 por ciento. Destaca que el gasto en inversión física tuvo un aumento anual de 46.5 por ciento.

El indicador que tiene mayor relación con el PIB es el IGAE, que también publica el INEGI, el cual en febrero creció 1.7 por ciento anual, la mayor tasa en 7 meses. En marzo el número de asegurados en el IMSS aumentó 3.1 por ciento.

Debido a la evolución de distintas variables es previsible que el consumo repunte conforme avance el año. En específico, las remesas de marzo crecieron 16 por ciento en términos anuales, el mayor crecimiento desde septiembre de 2011. Asimismo, el crédito al consumo tuvo un crecimiento anual de 5.1 por ciento en el mes de marzo. Por su parte, la inflación continuó disminuyendo y se ubicó en 3.50 por ciento el mes pasado. Todo esto contribuyó a que la confianza del consumidor en abril acumulara tres meses consecutivos de crecimiento mensual (en marzo tuvo el mayor aumento desde julio de 2009).

Al revisar los distintos pronósticos de crecimiento de la economía mexicana para 2014, destaca que existe unanimidad entre los analistas (públicos, privados e internacionales) en que se espera una aceleración económica para el resto del año. Más allá de la coyuntura de corto plazo, imperan las perspectivas favorables para el bienestar de las familias mexicanas que ha inducido la agenda de reformas estructurales.

*Titular de la Unidad de Planeación Económica
Secretaría de Hacienda y Crédito Público


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